lunes, 20 de julio de 2009

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domingo, 19 de julio de 2009

De regreso a la puta 2

Parecía que todo volvía a la normalidad, había pequeños detalles de los cuales no me daba cuenta en el momento, pero hoy haciendo ese recuento de la historia, me doy cuenta que hubo muchas señales advirtiéndome que mi vida cambiaría y que Xavier no era lo que yo creía.

Me volvía a buscar y se había despertado nuevamente esa pasión entre nosotros. Siempre que se ausentaba por varios días, regresaba y "recuperábamos" el tiempo perdido.

Creía que todo estaba bien, pero estaba comenzando a dejar de ser yo, era algo que me decían desde que era novia de Xavier, y ahora se acentuaban más esos cambios y por consiguiente los comentarios.

Si bien dije líneas arriba que nuestra pasión se había despertado, debo darme cuenta ahora, que dicha pasión se despertaba cuando Xavier así lo quería, y yo no me daba cuenta, pero estaba teniendo mucho control sobre mi, mucho más del que había tenido hasta el momento.

Ese momento donde regresé a las masturbaciones, se había ido, estaba a expensas de cuando Xavier quisiera tener relaciones. En su ausencia, seguía escuchando a mis vecinos, y me seguía dando cuenta de lo que ocurría a mí alrededor, pero en seguida prefería ocuparme en otra cosa. Cuando la excitación me llegaba sin que se encontrara mi esposo, venían a mi mente sus palabras en las pláticas que sosteníamos, ya sea durante el acto sexual, antes o después, o simplemente una charla. En las cuales me decía que solo me quería para el, que quería que solo disfrutara entre sus brazos y que en mi mente solo quería estar el presente.

No me daba cuenta, pero ese tipo de cosas, aunado a ese tono autoritario que más se le empezaba a acentuar al hablar, estaban provocando efectos en mi, y en el momento no le daba importancia, lo atribuía al amor que sentía por mi y no tenía problemas en complacerlo, pues estaba disfrutando esa vida nuevamente.

No me era fácil, pero lo hacía, a veces no bastaba con ponerme a realizar alguna actividad y tenía que recurrir a un buen baño, sobre todo cuando el se ausentaba por varios días de la casa.

Había cosas que me desconcertaban, pero no decía nada, simplemente me dedicaba a darle gusto. No tarde mucho tiempo en recuperar mi figura, y a decir verdad la maternidad me había caído bien, sobre todo en la forma de mis caderas, las cuales reafirmé con un poco de ejercicio. En ocasiones, Xavier se molestaba si usaba ropa entallada y me cambiaba, en otras, el mismo me seleccionaba la ropa haciendo que me vistiera muy sexy cuando íbamos a salir, como si me quisiera presumir. En esos momentos, como dije, solo lo complacía, en mi mente nuevamente estaba el solamente.

Alguna vez, llegó a reclamarle a alguien en la calle, pues se me quedaba viendo el trasero de forma muy insistente y en algunas otras ocasiones, solo me decía al oído:

mira nada más como te ven… no importa, que te admiren y vean que eres mía. Me decía mientras me abrazaba como si fuera yo un trofeo

En esos momentos me halagaban ese tipo de cosas, pero con el paso del tiempo, no sabía como reaccionar, pues cambiaba de ánimo constantemente.

Al momento de buscarnos para tener intimidad, era muy rara la vez que tomaba la iniciativa, pues era algo que no le gustaba, cuando yo lo hacía, normalmente alegaba estar cansado o tener muchas cosas que hacer, pero cuando el me buscaba, ahí estaba siempre yo para satisfacerlo. Al menos en ese primer año y medio que estuvimos juntos, no recuerdo habérmele negado alguna vez, así tuviera dolor de cabeza o me sintiera mal, siempre estaba dispuesta para cuando el lo quería.

En la cama, también tenía muchos cambios de ánimos, había veces que podía ser el hombre más tierno del mundo y otras, sencillamente me trataba como a una puta, no me desagradaban ni una de las dos formas, he de aceptarlo. Lo que con el tiempo me fue desagradando, fue ese cambio repentino de ánimo de su parte o que yo siempre estuviera para el y no fuera de la misma forma conmigo.

Lo complacía en todo, hasta el me dictaba el momento de tener un orgasmo o aguantármelo, y cuando no podía lograr esto último, se llegaba a molestar. En el primer caso no tenía problemas, pues con el tiempo, fui aprendiendo a fingir un orgasmo, cuando Xavier me lo pedía y este no llegaba.

Como he dicho, yo siempre estaba dispuesta a todo lo que el me pedía, y en el momento en que lo hacía, donde fuera que estuviésemos, no importaba. En alguna comida con su familia o la mía, le daba por acariciar mi vagina por debajo de la mesa y simplemente le abría mis piernas para que lo pudiera hacer o en alguna fiesta, me llevaba al baño o algún rincón para chupársela o hacerme suya, y eran cosas que disfrutaba, pues en parte, por todas mis experiencias vividas, era raro lo que me espantaba, y en parte también, por ese control que el ejercía en mi.

En ocasiones también, llevaba películas pornográficas a la casa, y al estar viéndolas o después de hacerlo, me hacía que le dijera con cual de los protagonistas me hubiera gustado estar o me gustaría estar, cual verga era la que se me antojaba. Me hacía imaginar en esos momentos, que me estaban cogiendo entre el y el actor que yo le decía. Eran muy calientes esos momentos, pero una vez terminando, venía la advertencia de que eso solo eran fantasías y que solo me quería para el. A tal grado llegaba ese control sobre mí, que yo ni siquiera podía ver esas películas si el no estaba presente.

En una ocasión, lo recuerdo bien, fuimos a una boda de un primo suyo, en un pueblo cercano. Pero antes de salir, estuvimos viendo una película y después de dos escenas, me hizo chupársela imaginando que se la estaba mamando al negro que aparecía en pantalla. En verdad lo estaba disfrutando, y más aún cuando se levantó y me recostó en el sillón, subiendo mi falda y bajando mi ropa interior, me comenzó a coger de manera acelerada, con desesperación. Estaba yo apunto, cuando el lo notó y me hizo que me aguantara. Me la sacó y me hizo que lo hiciera terminar con mi boca.

Me quedé un poco frustrada, pero simplemente me dijo que no me había querido hacer terminar por que tenía algo mejor, y que ya era hora de irnos, no me permitió asearme, solo limpiarme los jugos y partimos hacia la fiesta. Pasamos por su mamá y por el niño, que desde un día anterior se había quedado con ella.

Fue más o menos una hora y media de camino, apenas llegamos a la misa y después de todo lo acostumbrado en una boda, nos dirigimos a la fiesta, que era en una casa muy grande en el centro del pueblo, propiedad del papá de la novia.

Me presentó con sus familiares que compartieron la mesa con nosotros, y en el transcurso de la fiesta, me fue presentando con más. Durante la comida, Xavier me acariciaba las piernas y me recordaba al oído las escenas vividas por la mañana en casa, yo me excitaba y trataba de tocarlo a el también por debajo de la mesa, lo cual no permitía y me decía que me estuviera quieta.

Durante la fiesta, Xavier se alternaba para bailar conmigo y con familiares suyas. Cada que lo hacía conmigo, me repegaba mucho hacia el y me decía lo mucho que le seguía gustando y lo buena que había quedado después del embarazo, y así mismo me recordaba lo vivido por la mañana, acentuando en lo grande que tenía la verga el personaje de la película, yo solo me mordía los labios y me recargaba mas en el, quien solo sonreía, al parecer muy divertido del estado en que me encontraba.

En un momento, cuando la fiesta estaba en todo su apogeo y empezaba a oscurecer, el me jaló y me llevó a caminar. Salimos de la casa donde era la fiesta y recorrimos algunas calles, hasta llegar a una muy angosta, ahí, Xavier me jaló y nos metimos. Se encontraba un camioneta estacionada y detrás de ella, Xavier sin decirme nada, se desabrochó el pantalón y bajó su cierre, sacó su verga y con la pura mirada me indicó que fuera hacia ella, me puse en cuclillas delante de el y se la comencé a chupar como desesperada, como a mi me encantaba hacerlo y como el tanto disfrutaba que lo hiciera. Con voz baja, pero que escuchaba perfectamente, me recordaba la verga del actor de la película y me decía que imaginara que era esa la que tenía en mi boca. Me volvía loca nada más de estarlo imaginando. Yo llevaba una falda larga, la cual recogía con una mano para no arrastrarla, algo que dejé de hacer cuando Xavier me pidió que metiera mi mano y me empezara a acariciar imaginando que eran sus dedos. Me decía como hacerlo, metiendo mi mano dentro de mi panty e introduciendo mis dedos, sin dejar de chupar su verga. Era tanta la excitación que había tenido reprimida, que no tardé mucho en avisarle que me faltaba poco para terminar, esto claro por que el me había pedido que así lo hiciera.

Me hizo levantar y recargarme de espaldas a el, metí mis manos por debajo de mi falda y bajé mis calzones hasta las rodillas, para después subir la falda y sostenerla con mis manos a la altura de mis caderas, todo esto obedeciéndolo, mientras el me miraba por detrás. Hizo que me inclinara un poco hacia delante, y me la clavó toda con fuerza, teniendo que apretar mis labios para no gritar.

Me decía al oído que era una putita estando siendo cogida por aquel negro, pero que le encantaba, que el me estaba viendo y le gustaba mucho como estaba siendo cogida por otro. Yo solo cerraba mis ojos y me imaginaba que tenía detrás de mí a ese actor y a un costado de nosotros estaba Xavier viéndonos. Me enloquecía la imagen que tenía en mi mente y no paraba de gemir, haciendo un gran esfuerzo por no gritar. Sentía mi orgasmo inminente, pero trataba de aguantarlo, hasta que lo escuché decirme que se lo diera, que viniera con la verga de otro dentro de mi frente a el, no pude más y dejé que mi cuerpo actuara por si solo, sintiendo como chorreaba mi vagina y como se contraía una y otra vez, empujando mis caderas hacia el.

Mi cuerpo se encontraba aun tenso, cuando se salió de mi y se recargó en la pared, diciéndome entre suspiros y jadeos que se la chupara, imaginando que después de haber sido cogida por otro, ahora lo ayudaba a el a terminar.

Fue muy poco el tiempo que tardé en hacerlo llegar al orgasmo, tiempo en el cual me decía lo rico que había sido verme ensartada por otro hombre. Me tragué toda su leche y le dejé la verga completamente limpia. Cuando me levanté, nos besamos y me dijo que si me había gustado y le dije que sí, que me había encantado. En seguida me recordó que eso solo eran fantasías, por que el era mi único dueño, a lo que le dije que si, que lo amaba y que no era de nadie mas.

Una vez regresada la calma, salimos de esa pequeña calle, y en la mera esquina estaban 2 chicos y una chica, de unos 15 o 16 años, y a decir por sus miradas, sonrisas y sus cuchicheos, nos dimos cuenta que llevaban un buen rato ahí y les habíamos dado un buen espectáculo. No nos importó, pues no los conocíamos.

Regresamos a la fiesta y la disfrutamos sin nada extraordinario. El camino de regreso a casa, lo emprendimos por ahí de las 10 de la noche. Fuimos a dejar a mi suegra y al llegar a nuestro hogar ya pasada la media noche, acostamos al niño y me hizo el amor ahora de una forma muy tierna, la cual disfruté demasiado también.

Espero sus comentarios y nos vemos en la siguiente entrega.

fuente www.macizorras.com

Esclavizado

Odio el tráfico en la hora pico. Habitualmente la hora pico incrementa la posibilidad de que me aumenten los dolores de cabeza, pero este miércoles en particular las cosas ya se habían salido de su cauce. Había sido un día de trabajo en el que fueron surgiendo un problema tras otro y, lamentablemente, pocas soluciones fueron encontradas. Yo ya había soportado mis diez horas de trabajo y el tráfico que se presentaba en esa hora pico iba a hacer casi imposible que pudiese llegar a mi casa a las ocho de la noche. La sola idea de llegar a mi departamento, ponerme ropa más cómoda, abrirme una cerveza y no estar rodeado de nadie, era la única cosa que me ayudaba a mantenerme calmo. Acostumbraba a gustarme mi trabajo como Analista de Sistemas. Había estado a punto de obtener un ascenso. Me llevaba bien con todos mis compañeros de trabajo. Todos me caían bien.

Hasta que contrataron a Lycia como mi nueva jefa. ¿Qué clase de nombre es Lycia? Desde ese maldito día ella nos está encima como nadie. Todos los procedimientos que yo había desarrollado en los últimos cinco años no parecían ser lo suficientemente buenos. Tuve que comenzar a llegar más temprano y a retirarme más tarde. Más que en desarrollar nuevas ideas o crear nuevos sistemas, mi trabajo parecía estar concentrando sólo en resolver emergencias.

¿Cómo describirla? Ciertamente ella no es mi tipo. Yo he trabajado antes para algunas mujeres un tanto insoportables, pero lo que hacía un poco llevadera la situación era que se trataba del tipo de mujeres a las que yo me siento atraído. No es el caso de Lycia...., a mí generalmente me gusta las mujeres con cuerpo de modelo, es decir, flacas y de cintura minúscula. Lycia más bien se parece a una modelo de un cuadro de Rubenesque, es decir un tanto entrada en carnes. Se viste con ropas que se pegan a sus "generosas" curvas y, de tanto en tanto, "accidentamente" roza su cuerpo contra el mío o me apoya parte de su cuerpo cuando simula darme alguna sugerencia en mi trabajo. Yo creo que piensa que con esas actitudes va a lograr que yo me empiece a sentirme atraído hacia ella, pero está completamente equivocada.

Ella está convirtiendo en una pesadilla mi vida laboral y mi vida en general. Hasta he considerado la posibilidad de renunciar pero la actualidad del mercado laboral me asusta un poco. Después de conducir por una hora y quince minutos, finalmente llegué a casa. Gracias a Dios. Busqué mis llaves mientras me aproximaba a la puerta. Debería haberme imaginado que algo andaba mal cuando encontré la puerta sin llave. Debido a mi estado mental, consideré la posibilidad de no haberla cerrado por la mañana. Tiré el portafolio y abrí una cerveza mientras me dirigía a mi dormitorio. Nada hacía suponer que mi vida cambiaría a partir del momento que toqué el interruptor de luz de mi habitación.

Casi escupo la cerveza cuando vi que, recostada sobre mi cama y mirándome fijamente, se encontraba Lycia. Sí.....Lycia. Ella sabía que me iba a tomar por sorpresa porque sólo sonrió sin decir ni una palabra. Cuando el shock inicial se fue desvaneciendo, pude comenzar a darme cuenta cuál era la verdadera situación.

Lycia no vestía con la ropa ajustada con la que solía verla en el trabajo. Esta Lycia era muy diferente. Estaba recostada de lado, con la cabeza apoyada sobre la mano. Mis ojos se clavaron inmediatamente en el vestido de satén azúl fuerte que se había puesto. El satén se pegaba a cada una de sus curvas.....curvas que en la oficina no me llamaban en absoluto la atención pero que, en ese momento, comenzaban a producir algún cosquilleo entre mis piernas. Cuando vio que la estaba explorando con la mirada, ella abrió ligeramente las piernas. El vestido se acomodó para revelarme una gran rajadura entre sus grandes muslos. Mientras sus piernas se seguían moviendo sugestivamente, ella intentó reprimir una sonrisa al darse cuenta que tenía los ojos clavados allí.

- ¿Te gusta lo que ves? -ronroneó.

- Yo...ehh....yo.....ehhhhh.... -yo tartamudeé.

- Exáctamente lo que yo pensaba. He observado como mirabas a las mujeres de la oficina que visten blusas de satén y llegué a la conclusión que el satén es tu fetiche favorito.

Frotó a lo largo de la tela que cubría su cadera provocando el sonido de su mano al deslizarse. Yo no estaba seguro si la piel de gallina que se provocó en mí al sentir ese sonido fue tan notable como para que ella se diera cuenta, pero sin duda advirtió cuando inspiré profundamente. Balanceó sus piernas a un lado de la cama y se sentó. Cuando cruzó las piernas sus ojos adquirieron un brillo muy sugestivo.

- Ven a mí, David -me arrulló con su voz.

- ¡Fu...fuera de mi dep...departamento! -tartamudeé, tratando de convocar a una resistencia que rápidamente se iba desvaneciendo.

Los pensamientos volaban en mi mente. ¿Cómo supo ella mi fetiche con el satén?. Nunca se lo dije a nadie, ni a mis amigos más íntimos. ¿Cómo podía, así de repente, esta mujer que me estaba arruinando la vida y a la que seguro había empezado a odiar, estar provocándome una excitación tan grande? Si ella no era mi tipo. No me sentía atraido hacia ella. Y, sin embargo, mis pies... paso a paso....uno tras otro...me iban llevando hacia ella.

Deslizó la mano sobre su pierna, pasó por el muslo y la depositó en su amplio seno. Ese movimiento provocativo se grabó a fuego en mis ojos. Colgado sobre su escote tenía un amuleto con extraños símbolos grabados en él. Movió el amuleto entre sus dedos, sabiendo que yo observaba fijamente. Antes de poder darme cuenta, yo estaba parado frente ella con los ojos clavados en su escote.

- Tú me quiere s -ronroneó. Traté de negarlo pero todo lo que podía hacer era seguir mirando fijamente.

- Tú me quieres más de lo que hayas deseado jamás a alguna mujer -continuó.

Había algo extraño en sus palabras. No era sólo lo que ella estaba diciendo, que minutos antes hubera considerado absurdo, sino que la manera de decir esas palabras iban convirtiendo paulatinamente mis pensamientos.

- Yo soy tu Diosa... tu Diosa de Satén. Me obedecerás en todo lo que te pida y en todo momento .

Mientras hablaba, habilmente me iba desabrochando el pantalón y sacaba mi verga totalmente excitada. Envolvió su mano con parte del satén de su vestido y me tomó completamente el miembro viril. Lentamente comenzó a acariciarlo. La presión de su mano y de la resbaladiza tela satinada provocó el efecto exacto que ella estaba buscando......una completa y total excitación y la pérdida total de la voluntad.

No se cuanto tiempo pasó, pero en el preciso momento en que sentía que me dejaba llevar en un viaje sin retorno, ella se detuvo.

- Abre los ojos, David -me ordenó. Mis ojos se abrieron de golpe respondiendo a su orden. Su mano envuelta en satén todavía seguía aferrando mi verga, pero inmóvil.

- En un momento, David, yo voy a soltar tu verga. Voy a darme vuelta y me voy a recostar sobre el borde de la cama. Cuando lo haga, tú verás el satén de mi vestido pegándose a las curvas de mi culo. Esa vista será demasiado para que puedas resistirla. Bajarás completamente tus pantalones, colocarás tu verga sobre mi culo y comenzarás a empujar. Tu verga se deslizará sobre el satén provocándote nuevos niveles de placer. La fricción que sentirás será demasiada y comenzará a debilitar tu mente. Tú me dirás cuando estés a punto de acabar y entonces yo te seguiré diciendo lo que habrás de hacer.

Ella rodó como había dicho y comenzó a amoldarse el satén del vestido sobre su culo y frente a mi cara. Tenía razón.....no pude resistirme a lo que veía. La necesidad de rozar mi verga contra la tela era tanta que era en lo único que podía pensar. Ella era la mujer más deseable del mundo. Tan sexy.....tan seductora.....me parecía lo más razonable obedecerle y dejar que ella pensara por mí.

Mientras me bajaba completamente los pantalones, quedé hechizado con la forma de su culo pero principalmente con los destellos de luz que emitía el brillo del satén que lo rodeaba. Me incliné y coloqué mi verga sobre ella y lentamente comencé a moverme hacia adelante. Mi mente vagaba entre pensamientos dedicados a su belleza y a su poder. Cada movimiento intensificaba mi predisposición para obedecerle y servirla. Podía imaginar su pícara sonrisa, sabiendo exáctamente que era lo que estaba sucediendo en mi mente. Naturalmente la velocidad de mis movimientos aumentaba a medida que el placer se intensificaba. Coloqué mis manos bajos su pechos y sentí como electricidad al tocarlos.
Todos los recuerdos referidos al mal día que había tenido se fueron convirtiendo en pensamientos destinados a obedecer y servir a esa Diosa......no podía esperar el momento de comenzar a hacerle la vida más simple en la oficina. Podría servirle el café, conseguirle el almuerzo.....podría frotar sus pies por las tardes......podría hacerle todo tipo de recados........ podría...... frotar........frotar.......frotar......

- Sigue frotando esclavo David -ella maulló- Rozate contra tu Diosa. Comienza a sellar tu destino.

- Estoy a punto de acabar, mi Diosa -jadeé.

- Mi orden para que puedas acabar será la primera de todas las órdenes que obedecerás por el resto de tu vida...... ¿has entendido, David?

- Siiiiiiiiiiiii....... Mi Diosa.

No más escucharme, ella balanceó su culo una vez más y lo empujó hacia atrás para aplicar más presión.

- ¡Acaba ahora y serás mío!

Resistirme no era una opción. Mi cuerpo reaccionó como si la orden la hubiese dado mi propio cerebro. Exploté con todo sobre su culo con una potencia hasta el momento para mí desconocida. Mi cuerpo se convulsionó en fuertes sacudidas. Cuando la reacción se fue apaciguando, ella giró la cabeza y yo la miré con un amor totalmente renovado.

- Ahora, limpia todo con tu lengua, David.

Una hora atrás, el sólo pensar de estar lamiendo mi propio semen me hubiese revuelto el estómago y me hubiese provocado arcadas. Pero escuchar la orden de la boca de mi Diosa lo convirtió en una de las cosas más agradables de pensar y de hacer. Moví la lengua sobre el satén que cubría su culo y comencé lentamente a lamer. Podía percibir el calor de su cuerpo a través del vestido. Su olor a humedad se convertía en excitación y deseo por ella.
Cuando terminé de limpiar todo, ella se dio vuelta.

- Ahora este lado -fue todo lo que dijo.

A comienzos del día yo odiaba a esa mujer y hubiese hecho cualquier cosa por alejarme de ella. Ahora, mi único propósito en la vida era lamerle el coño hasta que pudiese llegar al orgasmo. Mi lengua presionaba contra el satén, penetrándola lentamente. Mi aliento caliente hacía que ella apretara sus muslos contra mi cabeza. Me tomaba del pelo a medida que iba excitándose cada vez más. Ningún dolor me detendría. Mi única misión era complacerla. Se había convertido en lo más importante. Cuando ella explotó de placer, mi cuerpo provocó el mejor orgasmo que yo pude tener en mi vida. ¿Cómo podía ser?

- David, -ella ronroneó- tu vida ahora ha cambiado. Yo te he escogido y te he convertido en mi esclavo. ¿A quién debes servir, David?.

Las palabras luchaban por salir rápidamente de mi boca:

- A tí, Mi Diosa.

- Buen chico -dijo en forma seductora- He notado como en la oficina tu tratabas de evitarme. Bien, eso no ocurrirá más. Todos los días, cuando llegues a la oficina, te reportarás ante mí. Yo siempre llevaré algo de satén o de seda. Tú te desvestirás y te frotarás contra esa indumentaria para reforzar mi control sobre tí. Algunas veces serán mis medias, ....... otras veces será mi blusa .......... y algunas otras será mi falda. ¿Has comprendido mis órdenes esclavo David?

- Siiiiiiiii......Mi Diosa -contesté con el tono monótono que lo hace alguien que no puede pensar por sí mismo.

- Cuando yo requiera tus servicios te llamaré o te mandaré un mensaje de texto diciéndote: "David, necesito que hagas algo para mí". En cualquier momento que escuches eso, dejarás todo lo que estés haciendo, sin preocuparte por lo importante que fuera y vendrás corriendo a mi oficina. Una vez allí, te desnudarás y vendrás gateando hacia mí. ¿Has entendido, David?

- Siiiiiii.......Mi Diosa.

- Buen chico. Ahora comienza tu nueva vida, dulce David.

Mientras me decía esto último, ella se dio vuelta y levantó su culo, ofreciéndomelo nuevamente.

- Ahora ven y machaca sobre Tu Diosa. Déjame profundizar MI CONTROL.....

Fin (basado y traducido de un relato de Tirala's slave: "Enslaved by Tirala's Satin")

Este y otros relatos los podés encontrar en el blog de Hypnoman: http://www.hipstorias.blogspot.com

Tania la sustituta

Tania la sustituta

Hola me presento, soy Alberto (nombre artístico), 22 años, de Madrid, em considero un chico atractivo, dentro de una logica, os quiero contar esta fantasía que he tenido durante estos días y cada vez que la pienso me entran los calores.

Es de hace ya tiempo mi atracción por las mujeres maduras, considero que son una fuente de erotismo y sensualidad que las chicas jóvenes nunca podrán alcanzar, todavía no he tenido la oportunidad de estar con una mujer madura, también aclarar que mis edades preferidas son de entre 30 y 40 años. Todo este tema viene a cuento de que por primera vez hay una mujer que ha despertado mi testosterona, os la presento: ella se llama Tania (nombre artístico), tiene un cuerpo envidiable, unos pechos que deben saber a gloria bendita, un culo acogedor y unas piernas de lo más tentadoras, y la gusta vestir provocadora. Ella es real lo único que he cambiado es su nombre. La conozco de poco pero pienso que es una mujer que la gusta el morbo y los jugueteos.

Os cuento mi historia que espero que se cumpla.

Yo trabajo en una piscina soy monitor de natación y ella es recepcionista, la semana pasada, la recepcionista habitual ha tenido que coger la baja por enfermedad y ahora ha venido Tania de sustituta, hoy entre por la puerta de la piscina y ahí estaba ella, dentro de su cuarto, con una faldita por encima de las rodillas, esa cara que tantote pone y con esa voz que tiene que te puede decir, "fóllame cabrón" como te dice "buenos días", ahí la deje y me dirigí al vestuario a cambiarme, fantaseando con que entrara en ese momento, pero no ella pasa de largo pero echa un vistazo a como me cambio, yo dejo la puerta un poco abierta sabiendo de sus intenciones, pasa la mañana entre clases y clases, no sin esos paseos que se da Tania por los pasillos para dejarse ver. Cuando mi ultima clase me voy a la sala de maquinas para poner todo en orden con el cloro y demás cosas, y ahí entre ella, cuando me coge por detrás y empieza a chuparme el cuello diciéndome que hoy va a ser una gran día, que me va a hacer realidad todas mis fantasías y que es toda mía, y así me deja con todo el calentón, ella sabe que me gusta sufrir para luego poder complacerla.

Cuando termino mis tareas me dirijo al vestuario, he de decir que ya solo quedamos ella y yo en el local, donde ella me espera dentro de la ducha desnuda, me dice que vaya que esta deseando tenerme. Sin pensármelo dos veces me quito la ropa y me meto en la ducha con ella, estoy en una nube, tengo delante mía a un mujerona queriendo que la de por todos los lados.

Empezamos con unas caricias, me lanzo sobre esas tetas ansioso por chuparlas, tocarlas y morder esos pezones que me piden a gritos que los haga míos, y así estoy un rato, haciéndola disfrutar, mientras ella agarra mi polla bien dura, toco esa rajita depilada, que ya esta chorreando, nos empezamos a masturbar mutuamente, mientras su cabeza va bajando por mi abdomen y llega hasta mi polla que va a explotar. Empieza a chuparla enterita, desde abajo hasta arriba, con su lengua, ¡Madre Mía! Que felación me encanta, la mejor mamada que me han dado, hasta que no puedo más y me corro en su boca, ella intenta tragárselo todo pero deja que algo de semen la caiga por sus tetas, me encanta esta imagen. Ella se pone con el culo en pompa deseando que la meta mi polla, que aunque haya descargado sigue con ganas de jugar, pero yo me agacho y la empiezo a comer el coño metiendo mis dedos y pasándolos por el agujerito del culo, me tiro un buen rato comiéndola todo, haciéndola un beso negro, se que ella disfruta y yo la doy su merecido placer, hasta que me pide que la folle. Con el culo en pompa la empiezo a meter mi polla por su coño, entra muy bien, esta bastante lubricado, "fóllame cabrón fóllame bien duro" me pide y yo se lo doy, la susurro al oído que voy a romperla el culo y a lo que ella me saca la polla de su coño y se la mete en su culo, mientras me dice "esto es lo quieres no?", "si zorra si, me encantas, vas a ser mi putita", "putita no, seré una zorra", con esto sigo dándola por el culo, cambiamos de varias posiciones hasta que tumbados en el suelo se pone encima mirándome, me gusta ver esa carita de gozar mientras su culo esta dilatado, no puedo mas, ella lleva el ritmo, y voy a correrme, la digo que me correré en su culo y pone una sonrisa de puta como ella solo sabe, hasta que termino dentro de su culo. Nos quedamos un rato tirados en el suelo disfrutando del momento, hasta que nos damos una duchita e irnos a casita.

Esto ha sido mi primer fantasioso-polvo, espero que os haya gustado, este es primer relato, espero que tenga aceptación entre los autores. Muchas gracias por vuestra atención y seguiré escribiendo sobre Tania y una hermana que tiene de su misma edad, ¿será igual de zorra? Que opináis.

Un saludo
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Autor: lui

fuente www.macizorras.com

Mi mayor humillación 2

Una vez que me tiro las braguitas de Silvia a la cara, le dijo a Silvia que continuara con la falda subida enseñando el chochito y dirigiéndose a mi dijo:

¡Quítate toda la ropa y ponte las braguitas! Eres una nena y solo puedes llevar braguitas rosa.- Sus ordenes fueron recibidas con grandes carcajadas y burlas por todos, mientras yo comencé a llorar y a desnudarme para ponerme las braguitas. Me sentía ridículo, humillado delante de todos con unas braguitas rosa y sobre todo a la vista de Silvia.
#

¡Qué mona estas con esas braguitas!.- Dijo entonces. Veis muchachos tenemos aquí dos nenas, una enseñando su chumino y la otra enseñándonos las braguitas.
#

Bueno.- continuó dirigiéndose a Silvia.- Ahora ha llegado el momento que te quites toda la ropita y nos dejes verte bien.

Silvia no se movió, lo que hizo enfadar al jefe.

*

Tienes dos opciones, putita, o te desnudas o te arranco yo la ropa y luego te vas a tener que ir a tu casa en pelotas. ¿Qué prefieres?

Silvia empezó a desnudarse, quitándose primero la camisa, luego el sujetador y finalmente la falda. Iba a quitarse los zapatos y los calcetines del uniforme, pero el jefe le dijo que se los podía dejar puestos.

*

Ahora.- dijo mirándome.- Vas a elegir a un macho y te vas a acercar a él y decirle que eres una putita que lleva braguitas rosa y estas deseando chupar la polla de un macho caliente.

Me acerqué al que estaba al lado del jefe y le dije:

*

Soy una putita que lleva braguitas rosa y estoy deseando chupar la polla de un macho caliente.- El tipo no tardo nada en sacar su polla del pantalón y decirme:
*

¡Venga, zorrita! ¡Ponte de rodillas y empieza a chupar!

No tuve más remedio que obedecer, arrodillarme y meterme esa asquerosa polla en la boca y chuparla. Mientras todos se burlaban de mi , pude oír como Silvia se acercaba a otro de los chicos y decía:

*

Soy una putita y me gusta enseñar el higo. ¿quieres que te chupe la polla?. Inmediatamente el tipo se bajo la bragueta y Silvia se puso en la misma posición que yo y empezó a chupársela al chico. No tardaron mucho en correrse y ambos la sacaron antes para echarnos todo su semen en la cara.

Entonces el jefe le preguntó a Silvia:

*

¿Eres virgen putita?
*

Sí. – Contestó Silvia
*

¡Mmmmm, qué bien! Voy a estrenar un chumino. – Dijo riéndose.
*

¡No, por favor eso, no!.- Dijo Silvia llorando y suplicando. ¡Hazme lo que quieras pero eso no! Si quieres te la chupo o te hago una paja pero no me folles.

El tipo se rió y dijo:

*

No te preocupes si a tu amiga también la vamos a desvirgar.

Entonces yo empecé a suplicarle, llorando que por favor nos dejaran, que no nos hicieran nada más. Pero no hubo manera.

*

¡Poneros a cuatro patas que os vamos a follar!

No había nada que hacer. Así que nos pusimos a cuatro patas esperando que nos follaran. Pero antes obligaron a Silvia a chupar mi culo para que estuviera mojadito y entrara mejor la polla y a mi a chupar el coño de Silvia. Luego fueron pasando sucesivamente por mi culo y por el chochito de Silvia todos ellos hasta correrse todos dentro. Cuando terminaron pensé que se había acabado la humillación. Pero estaba equivocado. Todavía faltaba que nos mearan todos ellos encima, antes de marcharse.

Cuando estábamos tumbados en el suelo llenos de semen y meados, el jefe me quitó las braguitas de Silvia y me dijo que se las llevaba de recuerdo. Luego vi que había cogido mi móvil y me decía.

*

Hemos grabado todo con tu móvil, así que es mejor que no digáis nada de esto o veras como este video es pasado a todos vuestros amigos.- Y se guardo el móvil devolviéndole el suyo a Silvia, porque según decía en ese no había nada grabado.

Se marcharon dejándonos allí desnudos y lo más rápido posible, nos vestimos, aunque Silvia se tuvo que ir sin bragas y nos marcamos sin apenas hablar.

Después de eso tardé bastante tiempo en hablar con Silvia. Me moría de vergüenza y me sentía culpable de no haberla defendido y que la hubieran violado. Además estaba totalmente humillado pensando que me había visto con braguitas y dejándome follar y chupando pollas.

Unos meses después recibí una llamada de Silvia diciéndome que quería hablar conmigo.

CONTINUARÁ……

fuente www.macizorras.com

sábado, 18 de julio de 2009

Hice debutar a mi primita

Tengo 19 años y en frente de casa vive una prima de mi madre con su familia entre al que esta micaela , es una nena que aparenta mas edad es de 1.65, rellena, de cuerpo armonioso, buenas lolas, y una cola bien formada y paradita, su cola me enloquecia por lo que me habia hecho muchas pajas por ella. Una tarde llege por su casa, encontrandola sola, y salio a atenderme de bombachita y musculosa, al pasar me dijo que se estaba por cambiar que la esperase, yo la segui, hasta el dormitorio sin que se opusiese.

Sin ningun problema, se saco su musculosa, dejando a mi vista sus hermosas tetas, y recien comenzo a buscar que ponerse, lo que deleitaba mi vista,sacando un corpiño de un cajon, lo dejo sobre la cama, donde estaba yo sentado, no pude evitar, tomar esa prenda, ella al ver que hacia yo, pregunto te gusta este color? yo ya dispuesto a jugarme le conteste que se acercase que veria como le iba con su piel, se acerco y me permitio que le pusiese sobre sus tetas el corpiño, aprovechando para acariciar lenta y suavemente sus pezones; los que reaccionaron instantaneamente endureciendose.

Al notar esa ereccion, la abaraze, comenzandonos a besar con locura, mientras la abarazaba fui bajando su bombachita, cosa que ella me dejaba hacer y se acomodaba para facilitarme la tarea, mientras sus manos bajaban hasta mi pija la que en ese momento ya estaba en condiciones optimas de actuar. Cuando bajo la cremallera del pantalon, y metio las manos, la arrodille para que quedase su boca a la altura de la verga, la saco de mi boxer, la que salto como resorte, se la llevo a su boca y a pesar de su inexperiencia logro exitarme, nos dejamos caer al suelo, hasta quedar en posicion 69, disfrutando del sexo uno del otro. Mi boca comenzo a llenarse de sus jugos, los que brotaban acompañados de gemidos de placer.

Al estar nuestros sexos bien lubricados, la acomode de espaldas, metiendome entre sus piernas, le direccione mi pija en su concha, y al hacer el primer impulso de introducirla me rogo que sea suave porque era totalmente virgen, se la fui metiendo lo mas suave que pude y a pesar de su dolor me pedia que no dejase de metersela, pero siempre suave, asi se la meti hasta el fondo, y al querer comenzar a bombearla, a las pocas mete y saca, pidio que no siguiese por que temia ser embarazada, con mucho sacrificio se la saque, esperando que me decace acabar en su boca.

Pero al sacarsela, y quedar a su lado me lleve la mayor sorpresa, sin decir palabras giro sobre si para dejarme su relleno culito hacia mi, en el acto entendi su mensaje y de costado comence a dejar correr mi verga por su rajita, le pedi que con las manos se abriese sus nalgas, lo hizo lo que permitio que se deslizase mejor, en cada pasada por sobre su ano me detenia como para que sintiese mi pija, con mis dedos me ayudaba a dilatarselo un poco para poder ponerselo, su musculo del esfinter era ajustado, costaba dejar entrar un dedo pero con "paciencia y saliba un elefante se cojio una hormiga".

Cuando logre meterle dos dedos, bien lubricado le hice movimientos circulares dentro su ojete mientras Micaela decia que no le dolia ya, al tener dilatado un poco su ano me permitio apoyar la punta de mi pija dentro suyo. Cuando vi que estaba calzado y no se zafaria, le produje la primera presion (metiendole media cabeza de pija) como reflejo ciñio su ojete, y trato de retirarlo, cosa que no permiti, me dijo que le dolia muchisimo, propuse dejarla descansar para que su agujerito se acostumbre a ese objeto extraño, pidendole que se relajase, asi por un momento, y de nuevo mas presion metiendosela completa a la cabeza, dio un grito mayor de dolor, y trato de sacarsela cosa que parece produjo mas dolor al estar trabada en el reborde del glande.

Un buen rato sin moverno sintiendo los ruegos de que se la sacase, mientras yo le explicaba que lo peor ya habia entrado, que lo demas seria facil, que solo se relajase, que acomodase su esfinter como si estuviese por hacer "caca" senti como una fuerza desde adentro chocar con la punta de mi verga, y al sentir que eso se retiraba de la puerta de su culo aproveche para metersela casi la mitad, alli comenzo a llorar, moverse como para sacarsela, lo que yo al impedirselo se la iba ENTERRANDO cada vez mas hasta sentir que mis huvos chocaban con sus nalgas, su lanto no cesaba.

Sin moverme estuve por varios minutos, cuando crei que su dolor estaba menguando, se lo pregunte cosa que ella me lo confirmo, entonces comenze con los movimientos de culeo, y Micaela a retribuirme con sus movimientos, contandome que seguia sintiendo dolor pero que era mucho mayor el gusto que sentia en esta siendo culiada, y que seria mi mujercita para siempre, que deseaba sentir mi leche en su interior, le di el gusto vaciandome dentro suyo, ella se iba en orgasmos.

Cuando saque mi pija de su cilito descubri que no era mas culito sino CULO, de su interior le salia chorros de leche mezclado con sangre y algo mas, desde ese dia cada vez que alguno queda solo lo aprovechamos,de todas las maneras posibles.

Mi hermanita

En mi casa viviamos 11 peronas, mi papá , mi mamá, 4 hermanas , 4 hermanos y yo, que justamente era el quinto hijo. Cuando nació mi hermana menor yo tenia 7 años, como era el mas inquieto de todos, mi madre para controlarme me daba la tarea de cuidar a mi hermanita.

Asi fui creciendo cuidando a mi hermana y jugando con ella para distraerla, cuando entre a la adolescencias empeze a sentir sensaciones extrañas, amanecia con el pene duro, los calzoncillos mojados, me daba vergí¼enza pensar que me orinaba en la noche.

En el barrio habia un chico de unos 18 años, un dia que fuimos a la cancha a jugar futbol, el llevo una revista pornografica, esa fue la primera vez que vi, y aprendi para que servia el pene, y donde uno tenia que introducirlo.

Yo nunca mire a mi hermanita con deseos, pero un dí­a estaba haciendo la tarea de la escuela, y ella se me acerca y me pide que le ayude en su tarea escolar, yo tenia 14 años y ella 7.

Estaba sentado en una silla, mi hermanita se sube a mis piernas y pone sus cuadernos en la mesa, ella usaba vestiditos largos, como las niñas de la casa en la pradera, yo siempre andaba de shorts, al sentir sus nalguitas , tuve una ereccion, al comienzo queria apartarla pero ella insistia en que tenia que ayudarla en su tarea.

Mi hermanita era una niña rellenadita, con su piernas blancas y gorditas, tenia unas nalguitas redonditas.

Empezé a colaborarla en sus tareas mientras trataba de poner mi pene al medio de sus nalgas, ella se agachaba para escribir y yo la acomodaba a ella poco a poco para que quede sentada al medio de mis piernas encima de mi paquete.

Cuando ella sintio mi pene, me pregunto que era eso duro que le estaba sunchando las nalgas, y con sus manos toco mi pene, yo no le respondi, ella lo toco y no le dio mayor importancia y siguió con sus tareas.

Ese dí­a fue el comienzo del deseo a mi hermanita, como yo era quien siempre estaba con mi hermana, en la casa todo pasaba desapercibido.

Todos los dí­a esperaba la llegada de la noche para ayudarla con sus tareas, pues ella iba a la escuela en la mañana y yo en las tardes.

Como de costumbre yo primero me sentaba en la mesa a realizar mis tareas y luego ella llegaba para que la colabore, se sentaba primero en una pierna y luego se acomodaba hasta que tenia mi miembro al medio de sus nalgas, a mi hermanita al parecer le gustaba ese juego, luego se avalanzaba hacia delante para escribir, relajando sus nalgas y yo apuntado mi pene a su culito y después de escribir una palabra se volvia a sentarse en mi paquete apretandolo mas.

Mi hermanita era complice en mis juegos, yo no se el conocimiento que ella tenia del sexo, pero lo seguro es que le gustaba el juego.

Los fines de semanas jugaba toda clases de juego para distraerla a mi hermanita, como siempre fue mi obligación, entonces le propuse jugar a luchar, al comienzo del juego yo siempre me hacia el que perdia, ella se avalanzaba hacia mi, como yo era mas grande, me sentaba en la cama y ella parada. Cuando me agarraba el cuello para tumbarme, yo la apretaba a mi pecho con mis manos en su espalda, y luego ella con toda su fuerza trata de tumbarme y yo empezaba a bajar mis manos a sus nalguitas, y las apretaba y manoseaba un momento y luego fingia que mi hermanita me vencia.

Luego volviamos a la lucha, nos revolcabamos en la cama, pero yo queria sentir su linda vagina, dado que yo era mucho mas grande cuando la tumbaba o estaba yo encima mi pene quedaba en sus rodillas, asi que la tumbaba en la cama y le agarraba las manos y subia mi cuerpo deslizando mi pene por sus piernas, ella trataba de soltar sus manos y abria sus piernas, entonces yo alcanzaba a tocar con mi pene su vagina y me refregaba en ella como teniendo sexo, ella siempre estaba con su vestido largo y yo de short.

Mi obsesión por mi hermana era cada dia mayor, cuando se sentaba en mis piernas para hacer sus tareas, empeze a acariciar sus piernas por encima de su vestido, ella no decia nada, era mi complice, poco a poco empeze a subir su vestido, ahora sentia su piel tierna, acariciaba sus lindas piernitas mientras ella escribia, levantaba un poco las nalgas y volvia a sentarse.

Un dí­a que solo estaba mi madre, todos mis hermanos salieron y mi padre trabajaba en el campo, mi madre estaba entretenida con sus costuras, mi hermanita me pide que le ayude con sus tareas, estab mirando televisión, le pedi que fuera a la mesa con sus cuaderno y yo enseguida la alcanzaba, mama costuraba en la sala y nosotros simpre realizabamos la tarea en la mesa que se encontraba en la cocina; fui a mi cuarto me saque mi calzoncillo y me puse un short un poco ancho.

Cuando llego al comedor mi hermanita estaba sentada esperandome, la levanto, me siento en la silla y la pongo sobre mi pene, ella empieza a realizar su tarea, yo la levante un poco, y saque mi pene por un lado del short, ahora tenia el pene afuera y se sienta sobre mi pene sintiendo con mas intensidad sus nalguitas, empiezo a acariciarle las piernas y subo su vestido, ella seguia realizando su tarea, estaba muy excitado acariciandola y sintiendo mi pene rozar sus nalgas, entonces decido levantarla le subo el vestido y la siento sobre mi pene, tocando sus calzoncitos, a ella le gusto y empezo a moverse, con mi pene rozando su vagina y su anito, ella se movia de adelante hacia atrás. Esta situación es increí­blemente excitante, seguiamos asi, ella fingia escribir, se levantaba un poco yo apuntaba mi pene en su culito, luego ella volvia a sentarse, hasta que senti deseo de terminar, levante a mi hermanita y fui al baño corriendo para eyacular.

A los 13 años ya tenia un pene desarrollado media como unos 12 cm., los fines de semanas como siempre tenia que jugar con mi hermanita, todos salian, me quedaba solo con mi hermanita entre nuestro juego secreto.

En mi casa desde la ventana de la casa se podia observar la calle, cuando salio mi madre con mi padre el sabado por la tarde, me quede solo con mi hermana, fui a buscarla, y estaba parada en una silla pequeña apoyada en la ventana observando la calle, yo me acerque apegando mi cuerpo al de ella, poniendo mi miembro en su culito.

Nuestros contactos siempre eran sin comentarios al respecto, conversabamos de cualquier tema mientras yo me masturbaba en su cuerpo.

Le pregunte que estaba haciendo y me respondio que miraba los autos pasar, ella permanecia quieta y yo apretaba sus nalguitas, acomode mi pene apuntando mejor a su culito y presionaba mientras le agarraba sus caderitas, ella me comentaba de los vehiculos que pasaban, pero yo estaba concentrado en su cuerpecito, empeze a moverme como teniendo sexo y ella no paraba de hablar de los vehiculos.

Mientras estabamos mirando la calle decidi bajar mi short y sacar mi miembro, le subi su vestidito, y alli estaba sus lindas nalguitas cubierta por un calzoncito blanco, empeze a refregarme en ella poniendo mi pene al medio de sus piernas rozando su vagina.

Ella no decia nada del asunto solo miraba la calle y hablaba de todo menos de lo que haciamos, yo empeze a meter y sacar mi pene, disfrutando sus gorditas piernas y sus linda vaginita, hasta que termine, eyaculando y manchando su vestidito y regandole un poco las piernas.

Al sentirse humedecida me dijo enfurecida por que me habia orinado sobre ella, y me dijo que si lo hacia otra vez, ya no iba a jugar, yo no sabia como explicarle que eso era semen y no orine, asi que le dije que no lo volveria a hacer, entonces le dije que tenia que bañarse y cambiarse de ropa.

Ella fue a la ducha a bañarse y yo fui a su cuarto a buscarle ropa, para que se cambiara, al entrar en el baño estaba desnudita, yo siempre jugaba con ella, pero era mi mama que la bañaba, asi que era la primera vez que la vi desnuda, y mi pene otra vez empezo a crecer, ella me pregunto por que era dura mi cosita, yo le dije que se ponia asi, cuando estaba cerca de ella, y se la mostre, ella quedo sorprendida, y me miraba con mucha atención, yo tenia mi pene erecto, y le dije que lo agarre, ella obedeció y me dijo que estaba muy duro, y me confeso que le gustaba sentarse encima mio, porque cuando sentia mi pene tenia unas sensaciones bonita en su cuerpo y nunca creia que fuera grande.

Entonces empeze a bañarla, acariciando su cuerpito, me entretuve con sus nalguitas, las apretaba, manoseaba, acariciaba, ella me dijo que queria que me desnudara para ver mejor mi pene, asi que obedeci, ahí­ estabamos los dos desnudos, entonces me pidio que me sentara en el suelo y luego ella se sento encima mio, con el pene en medio de sus piernas, y ella se movia de adelante hacia atrás y viceversa.

Sentia sus labios vaginales encima de mi pene, esta frotacion es indescriptible, ella disfrutaba esta situación, yo no me atrevia a penetrarla, pues era muy chica, y tenia miedo de lastimarla, seguimos jugando hasta que termine, y ella me pregunto porque me volvi a orinar, entonces le explique que no era orine, que era semen, con algunos detalles que se me pasaron por la mente en ese momento.

Asi nuestra relación fue avanzando poco a poco, yo me estaba enloqueciendo porque deseaba penetrarla pero tenia mucho miedo lastimarla y que me descubrieran.

Todos los dias como siempre ella me pedia que le ayudara en sus tareas, la rutina excitante la misma, se sentaba encima mio, acomodaba su culito en mi miembro, ella hacia su tarea y se movia, mientras acariciaba sus piernitas y presionaba mi pene en sus nalgas.

Un dia llego a la casa con una curiosidad, me pregunto por que los perros le metian su miembro en la cosita de la perra, yo le explique que asi tenian hijos, y le dije que los seres humanos tambien lo hacian, , mi hermanita quedo sorprendida, y me volvio a consultar y pregunto si yo le metia mi pene en su vagina ella se iba a embarzar, yo le respondi que no , que las mujeres recien se embarazaban cuando tenian 14 años.

El dí­a sabado por la tarde, como siempre todos salian, mi mama se quedaba en la casa a costurar y yo me quedaba a cuidar de mi hermanita, ese dí­a estabamos jugando en el patio y mama nos dijo que hagamos primero nuestras tareas y que luego deberiamos jugar, busque mis cuadernos y lo propio hizo mi hermana, cada uno sentado en su respectiva silla, en la mesa de la cocina. Mi hermanita se levanto y dijo que necesitaba su libro de matematicas, luego de unos instantes volvio, pero esta vez me dijo que le ayude y como siempre se sento en mis piernas, al instante tuve una erección, saque mi miembro del short, y levante su falda para acomodar mi pene entre sus piernas, al sentarse ella me di cuenta que se habia quitado su calzoncito, con sus movimientos sentia su vaginita encima de mi miembro rozar, estaba con el pene a reventar, mientras tanto mama seguia costurando, acariciaba sus lindos muslos, mientras le enseñaba a sumar, lleve mis manos hasta su clí­toris, acariciandolo con un dedo suavemente, y mi hermanita dejo escapar un suspiro, ella se levanto agarro mi pene y lo puso en la entrada de su vagina, tenia un nerviosismo impresionante estaba a punto de follar a mi hermana y mama estaba costurando en la otra habitación, tenia miedo lastimarla y que mama se diera cuenta, mi hermanita empieza a sentarse despacio en mi miembro, estaba dentro de ella la cabeza de mi pene, mi hermana temblaba, sus manitos temblaban agarrando el lapiz con el que escribia, y yo con dos sensaciones al mismo tiempo, mucho temor y una gran excitación. Ella empezo a subir y bajar lentamente, introduciendo solo la cabeza de mi pene, mientras yo acariciaba sus piernitas, deseaba enterrar todo mi miembro en esa cavidad, de repente mama nos habla desde la sala donde estaba costurando, casi me muero de susto, y nos dice que va a dejar un vestido que habia costurado a la vecina, en ese instante mi hermanita saco mi pene de su vagina y se sento rapidamente en unas de mis piernas.

Al salir mama, mi hermanita volvio a acomodar mi pene en su vagina , ambos estabamos temblando de excitación, de nuevo la cabeza de mi pene estaba dentro de ella y me acomode inclinando mi cuerpo para estar mas comodo, mi hermanita empezo a respirar muy fuerte mientras se introducia poco a poco mi miembro, sentia las paredes de su vagina y como ingresaba mi miembro, sentia una linda presion alrededor de mi pene, que parecia que esa vaginita palpitaba y cuando ya estaba la mitad del pene dentro de su vaginita, se detiene, y me dice: hermanito me gusta mucho pero siento un dolorcito

LA AMIGA DE MI HERMANA

Todo empezó cuando yo tení­a 15 años, ella a duras penas 13. Es la amiga de mi hermana que por cierto es muy linda, de estatura mediana, piel canela y unos senos que para que les cuento. Yo estaba tocando la guitarra un viernes a las 2:30 cuando llegó, se acercaron y me saludó con un beso entre la mejilla y la boca, entonces la miré, llevaba puesto su uniforme, al instante note que me atraí­a mucho pero era la hermana de mi mejor amigo..!!!

Esa tarde la pasó toda a mi lado mientras mi hermana buscaba algo en internet, y sin que mi hermana se diera cuenta empecé a tocar sus piernas y nos dimos unos picos, mi hermana, creo, que nos veí­a pero se hací­a la loca...!!!

Al cabo de uno rato decidimos jugar a la caperucita y al lobo, juegos de niños, pero ahí­ en ese instante era cuando tení­a que aprovechar ...!!! le hací­a caricias y la besaba en el cuello a mi hermana para que viera como se jugaba, al final la amiga de mi hermana aceptó y la encerré en mi cuarto y ella poco a poco se bajó el tanga de color negro, fue en ese momento cuando sentí­ que mi pene iba a estallar, me tiró en la cama y poco a poco nos besamos, empecé a tocar su nalguita, era un momento tan especial, pero no sabí­a si penetrarla, me decidí­ y me bajé el calentador e intenté penetrarle pero ella no quiso, era virgen, y entre tanto beso ya habí­a tenido 2 orgasmos o más, entonces empecé a masturbarla, ella gritaba de la excitación, le tapé la boca y en ese momento me tiró a la cama y se montó sobre mi. í‰ramos principiantes lo único que hice es hacerla que subiera y bajara no habí­amos tenido relaciones nunca.
Le terminé unas 3 veces ahí­ mismo sin parar, entonces, mi hermana tocó a la puerta y nos cortó la viada paso le fui hacer echo el que jugaba con ella por unos 5 minutos pero la amiga estaba muy excitada así­ que decidí­ meterme de nuevo en mi cuarto, cerré la puerta y empecé mamándole las tetas, me hizo una mamada de mi pene que quedé cansado, le tiré a mi cama y le hice patitas al hombro luego nos besamos y listo se terminó. Desde ese momento cada vez que nos vemos pues lo hacemos sin resentimientos...!!!

Y que les puedo contar de su mamá, tiene unos 35 años, se divorció de su marido, que es médico, un gran amigo de la familia.
Un dí­a hicimos pijamaza en casa de mi amigo y antes de salir de la casa me di cuenta que me habí­a dejado algo así­ que volví­ hacia atrás y cuando pasaba por el cuarto de matrimonio vi que estaba desnudándose para darse un baño, y allí­ estaba yo, viéndola, me gustó su conchita, sus tetas, era tan excitante verla entera, es mejor que su hija. Sin pensarlo dos veces me metí­ en su cuarto y vi su tanga y su brazier y decidí­ oler, que rico olorcito, total que me excité tanto que decidí­ echarme una paja, cuando sin darme casi cuenta noté que alguien me observaba, alcé la cabeza y era su mamá con la toalla cubriendo su cuerpo hasta las tetitas, en ese momento me sentí­ como un estúpido, no sabí­a que decirle, tení­a miedo de que se lo contase a mis padres y lo único que hice fue pedirle disculpas. Pero sorprendentemente ella me miró, empezó a reí­rse y me dijo:
- Tu y tus ocurrencias, que, te gustó, me quieres ver desnuda?Huh.
Me quedé sin habla, levantó los brazos y dejo caer la toalla, estaba pasmado, cogió mi mano y la puso sobre sus tetas, era lo que siempre habí­a soñado, se sentó en mis piernas, mi verga estaba más parada que nunca y decidí­ penetrarla, en ese instante no pensé en mis acciones, la recosté sobre su cama y procedí­. Al finalizar me dijo que no dijese nada, que ella tampoco lo dirí­a. Desde ese momento hemos tenido ocho relaciones y cada vez más excitantes.

mi odioso vecinito

Megan, la mas espectacular chica de la escuela. Hermosa, arrogante y caprichosa. De repente cae en las manos de un Nerd, que ira rompiendo su voluntad poco a poco, hasta que.. En fin, leanlo. Smiley


Era un aburrido sábado por la mañana…

Ahí estaba yo, en el jardín de mi casa, tendida en un camastro con un diminuto bikini negro, mientras el Sol resplandecía con toda su fuerza y doraba lentamente mi cuerpo. Con un gesto coqueto unté un poco mas de bronceador en mis piernas y luego volví a recostarme.

Esto es delicioso, pensé con una sonrisa.

Si, definitivamente este era el final merecido a una gran semana.

Puse una tonta expresión de felicidad al recordar mis recientes éxitos en la escuela. Finalmente había logrado ser la capitana del equipo de porristas, y gracias a eso me había vuelto la chica más popular de la escuela. Ahora por todos lados me salían pretendientes guapos y millonarios, y por donde pasara las chicas se me quedaban viendo con una cara de envidia y asombro.

"Estúpidas…" Dije con un gesto triunfal mientras le daba un trago a una helada piña colada. ¿Qué era más divertido? ¿Ser tan popular con los chicos o las reacciones envidiosas de las chicas?

Ah pero… ¿Qué importaba? Todo era perfecto en mi vida.

Bueno…

..No todo.

Alcance a ver que en la casa de los vecinos, detrás de una de las ventanas de la planta alta se movía una cortina, y fijándome con atención me di cuenta que varios chicos estaban espiándome detrás de ella.

"Uf.. esos idiotas. Seguramente los nerdcitos se están dando otra vez el gran espectáculo…" Dije con sarcasmo. Todos los sábados era lo mismo, apenas me sentaba a tomar el sol, mi vecinito Mateo y sus amigos se las ingeniaban para espiarme.

Y claro, como ya había yo presentado algunas quejas, ahora siempre cambiaban de escondite para espiarme. A veces lo hacían desde una ventana de la casa de enfrente, otras se subían a los arboles cercanos, y unas cuantas mas hasta se habían colgado de los postes de Luz.

Aunque…

He de confesar que el ver tantos esfuerzos para admirarme me prendía un poco. Me daba mucha risa ver como a veces los chicos se caían de los arboles, o tenían divertidos accidentes en su afán voyerista, así que para recompensar un poco su esfuerzo había decidido poner un poco mas de empeño a mi papel de musa.

Así las cosas, siempre les daba un poco de "show", como hacer gestos sugerentes al ponerme el bronceador, arquear siempre que podía la espalda, o hasta quedarme en 4 mientras acomodaba mi toalla en el camastro, entre otras cosas. Y mi joven público respondía alegremente a mis coqueteos, porque nunca faltaba a su cita de los sábados.

Justo entonces voltee a ver de nuevo a la ventana y alcance a reconocer con dificultad el enchinado cabello rojo de Mateo, mi vecinito. De todos los chicos él era sin dudas mi fan No1, y cada que me lo encontraba en la calle o donde fuera se me quedaba viendo con cara de tonto, seguramente fantaseando las cosas más pervertidas conmigo.

Pobrecito, pensé con maldad, es súper ñoño.

Mateo era el clásico cerebrito, la definición de lo que es un NERD. Se la pasaba encerrado en su casa, metido siempre en sus computadoras y juegos de ajedrez, y creo que la única mujer a la que veía (Aparte de su mama..) era a mí.

Bueno, hubo una época donde éramos más unidos. A veces sus papas salían y yo iba de niñera a su casa y me la pasaba muy bien con él. Pero en fin, los tiempos cambian y yo me volví popular, y el no. Que mal, pero así es la vida..

Entonces una gota de sudor resbalando por mi rostro me regreso a la realidad, y me di cuenta que el Sol estaba hoy muy fuerte. Y por el calor y casi sin darme cuenta fui quedándome dormida, hasta que pasados unos 10 o 15 minutos sentí como alguien me tocaba el hombro y de mala gana abrí un ojo.

Era Mateo.

Y venia vestido con el típico uniforme Nerd, de camisa desaliñada a cuadros, pantalones de mezclilla y su rojiza cabellera a chinos. Y por si fuera poco, lentes.

"¿Dime?" Dije secamente.

"Eh.. Megan.. Perdona, no quería… despertarte. ¿Puedo hablar contigo?" Dijo Mateo con mucha pena."Pero no aquí… mejor en mi casa."

"Hm… ¿Es muy urgente? Estoy tomando el Sol, y.."

"S..si.. bueno, sí, es urgente.."

"¿En serio es urgente? Mira que si es una estupidez…"

"N..no, Megan, te lo juro.. es algo serio.."

"Bueno, pero más te vale que lo sea.." Respondí de mala gana y sin nada de entusiasmo lo seguí a su casa. Y cuando me abrió la puerta de su recamara pensé que estaría llena de sus amigos ñoños pero sorprendentemente estaba vacía. Eso sí, todo el lugar estaba lleno de computadoras y posters de superhéroes, y me asombre de lo poco que había cambiado desde que lo había visitado hace años.

Voltee a ver de reojo a Mateo, que simplemente estaba absorto admirándome. Sonreí con vanidad ante la situación, ya que después de todo, ¿Cada cuanto una preciosa chica en bikini había estado en esta recamara? Creo que nunca..

"Bueno, ¿A qué viene todo este misterio?" Pregunte con impaciencia.

"Es que.. hm.. bueno, Megan.. deja te muestro algo en la computadora." Respondió Mateo con nervios mientras se sentaba en su escritorio y tecleaba algo. Entonces en uno de los monitores aparecieron unas imágenes, que cuando las reconocí me quede helada.

En ellas aparecía yo en varios carros, dándole sexo oral a diferentes tipos.

"P..pero..¿Cómo fue que..?" Tartamudee, sin saber cómo era esto posible. Claro, en mi asenso a la fama había tenido que hacer algunos "sacrificios", como satisfacer de esa forma a varios chicos. Pero siempre había sido muy discreta, y según yo nadie más sabía.

"Son 100 fotos, Megan, y en unas sales que…"

"C..cállate, Mateo, ¿Cómo es que las tomaste? ¿Me estabas espiando?" Dije con las manos temblando por la rabia.

"Bueno..sí, si eso quieres saber.." Respondió bajando un poco la mirada.

Entonces dejo de pasar las imágenes por la computadora y se volteo en su silla para verme de frente. Era obvio que Mateo estaba también muy nervioso por la situación, y sudaba copiosamente. Pero claro, no tan nervioso como para detener su chantaje.

"Y..¿Que quieres por las imágenes?" Pregunte tratando de calmarme.

"Bueno, son 100 fotos, Megan, y yo.."

"¡Ya sé que son 100 fotos, maldita sea! Ahora dime qué quieres.."

"Shhh.. Megan, nos van a oír mis papas. Mira.. te propongo algo.."

Trate de calmarme de nuevo, ya que Mateo tenía razón. Nadie más tenía que enterarse de lo que estaba sucediendo.

"Te escucho..."

"Mira.. te voy a ir dando las fotos, una a una, si tú haces ciertas cosas por mí. ¿Te parece bien?"

" ¿Cómo que cosas?"

"Por ejemplo.. te doy 20 si aceptas ser mi novia por todo lo que dure esta situación. Bueno, no una novia de verdad, pero por lo menos en la escuela frente a todos."

"P..pero, ¿Estas loco? ¡Mateo, eres un estúpido..!" Grite, y con un gesto irritado camine hasta la puerta.

"Si sales de este cuarto, enviare las fotos a todos en la escuela ahorita.." Respondió Mateo en un tono amenazante, y me detuve de golpe.

¡Maldición!

Con muchísima frustración le di un golpe a la puerta y resignada di media vuelta y me senté en el borde de la cama.

"Bueno.. suponiendo que acepto y me das esas 20 fotos. ¿Qué más quieres?"

Mateo dudo mucho antes de responder mi pregunta.

"Sexo oral.."

"¿Pero que te has creído, grandísimo idiota? ¡¿Cómo te atreves…?!"

Mateo se mantuvo impávido.

"Como regla, para que valga como sexo oral, mi.. semen, debe quedar en tu cuerpo. Si no, no te daré nada."

Me quede helada al oír eso.

"M..Mateo.. por favor.. "Dije en un tono ya mas suplicante. "Tu no te atreverías a.. mostrar las fotos a los demás. ¿No?"

"Megan, me has tratado tan mal estos últimos años que a pesar de que te quiero.. Sí me atrevería. No has hecho nada por merecerte otra cosa"

Me sentía a punto de llorar.

"P..por favor, Mateo.. no me hagas esto, yo…"

Mateo se conmovió un poco al verme así, pero entonces me dijo:

"No hay nada que puedas hacer, Megan, más que lo que te acabo de decir. Si no aceptas, hare lo que tenga que hacer… ¿Entiendes?"

Era demasiado. Un par de lágrimas se resbalaron por mis mejillas y como niña chiquita cubrí mi rostro con las manos. Estaba siendo chantajeada de la forma más sucia, y encima me sentía traicionada por Mateo. Creí que al menos éramos amigos…

"Por cada ocasión te daré una foto. Cuando tengas las 100, te prometo que destruiré el disco duro en el que las guardo."

Yo seguía llorando sin parar.

"Mira, Megan, si quieres ve y piénsalo. ¿Ok? Pero mañana en la escuela quiero que seas una novia muy cariñosa.. ¿Entendido? Besitos y apapachos, no quiero que me trates como siempre."

"Estúpido…" Dije en voz baja, apretando los puños de impotencia. Sin darle tiempo a nada salí de su recamara azotando la puerta, y en menos de un minuto ya estaba en mi cama, llorando desconsolada.

"¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora, que tengo todo como siempre he querido?" Me lamentaba una y otra vez, apretando la almohada.

Sabía que estaba en las garras de Mateo. Simplemente, no tenía salida. O me volvía su "novia", o seria humillada frente al mundo. Definitivamente la segunda opción era la peor, no me imaginaba lo que dirían mis padres al enterarse, o la escuela, o mis amigas…

Oh Dios…

Mañana seria un día espantoso.



*** Al otro día, en la Escuela… ***



Apenas llegue a la escuela vi con alivio que todo parecía normal. En la entrada principal todo era un caos, con mil personas caminando por todas partes, y como siempre las miradas de todo el público masculino puestas en mí. Claro, yo contribuía a eso, ya que hoy me había vestido con una sexy camisita blanca y faldita corta a cuadros, que me daban una apariencia sumamente sensual, como de colegiala perversa.

Me mordí los labios con una expresión coqueta, ya que sin importar lo que suceda hoy, al menos me vería bien.

Pero en eso vi a Mateo llegar en su vieja motoneta y se me helo la sangre. No solo venia vestido de forma espantosa, con una bata de laboratorio blanca y el pelo desaliñado, sino que al verme rápidamente camino hacia mí y me abrazo con fuerza, dándome un pegajoso beso en la mejilla

"Mi amor, que linda te ves.." Dijo en voz alta mientras yo trataba sutilmente de alejarlo.

"C..cállate, estúpido, así no.. " Respondí en voz baja, apenada por el espectáculo que estábamos dando. Y qué gran show debía de ser, porque ahora todos, absolutamente todos estaban mirándonos.

Seguramente era la sorpresa del siglo. ¿Cómo era posible que Megan, la chica más popular del universo, fuera la novia del máximo nerd, Mateo? Y los cuchicheos no se hicieron esperar: "¿Viste eso?" " ¿A poco ese es su novio?" " Pobre chica, tiene pésimos gustos.. "

Mi reputación iba en picada.

Oh Dios, no.

Pero Mateo estaba al parecer muy feliz por todo esto. Con una sonrisota seguía pegado a mí como sanguijuela, y sus brazos me mantenían inmovilizada, sin poder escapar.

"S..suéltame.." Dije con fuerza, a lo que el reticentemente obedeció.

"¿Pensaste bien lo de ayer, Megan?"

"S..si.. mira, por las 20 fotos acepto ser tu novia. Pero no te voy a dar besos en público ni nada, ¿Entendido?"

"Mira, tu no haces las reglas, si no hay besos no hay trato. Es más, voy a enviar las fotos ya mismo." Respondió molesto Mateo.

"E..espera.." Lo sujeté de la camisa. "Bueno.. algunos besos ¿Ok?"

"Eso está mejor. Me gusta verte tan obediente."

"Y.. ¿Cuándo quieres que.. suceda lo demás?" Pregunte mordiéndome los labios.

"Al rato te digo, Megan, pero ahora tengo hambre y quiero ir a la cafetería. ¿Vamos, mi amor?"

"Estúpido.." Le dije al oído, y sin poder evitarlo nos pusimos en marcha. Claro, con su brazo rodeándome la cintura, como todas las parejitas caminan. Yo iba súper incomoda, pero mi situación se iba a poner mucho peor en unos segundos más.

Al dar la vuelta a una esquina vi que mi grupito de porristas estaba platicando alegremente en el pasillo, y con horror me di cuenta que sería inevitable un encuentro con ellas. Sin poder hacer nada más, trate de poner la mejor cara posible ante la situación.

Y entonces, casi de forma simultánea todas mis amigas voltearon a verme, con una expresión desconcertada.

"¿M..Megan?" "Pero.. a dónde vas?" "¿Eres tú?"

Me mordí los labios con impotencia, sin saber qué hacer. "Eh..este.. si, voy a la cafetería con mi novio. Les presento a Mateo..el…es mi novio."

Mis amigas no podían creer lo que veían. Y para colmo Mateo les sonrió con la cara más idiota que tenia y dijo triunfalmente: "Si, Megan es mi bomboncito"

"Oh Dios.." Puse una carita de angustia al oír su comentario. "Bueno, al rato las veo, chicas.. voy con..mi novio, a comer algo."

Pero al parecer ellas seguían en shock, y no dijeron nada.

Y yo me sentía súper apenada, y para evitar que me reconocieran aun más me cubrí la cara con las manos mientras nos poníamos nuevamente en marcha hacia la cafetería. Durante el trayecto no podía evitar pensar acerca de que tan bajo podría caer mi reputación, y supe que tenía que hacer algo ya. De alguna forma debía lograr que Mateo me diera las fotos de la forma más rápida posible.

Si, debía existir alguna forma...

Entonces llegamos a la cafetería, y Mateo me llevo hasta una mesa llenísima de Nerds como él. Y antes de que me pudiera sentar me dijo: "Bomboncito, ¿Me podrías traer una charola con fruta y cereal para desayunar?"

Con furia en la mirada me le quede viendo, y le dije al oído: "No soy tu sirvienta, estúpido.."

"Mira Megan, eso es lo que hacen las novias. Si no puedes, pues voy a tener que.."

"Ya..ya, no lo digas. Voy por tu maldita fruta.." Respondí con impotencia, y entonces fui a formarme para comprar el desayuno, aun mas frustrada porque el muy idiota ni siquiera dinero me dio para la comida.

Pero entonces voltee a ver de nuevo la mesita de los Nerds y me di cuenta que todos seguían impactados, platicando con actitudes misteriosas entre ellos. Con una sonrisita sarcástica pensé que definitivamente esto era algo importante en sus vidas, ya que por fin "Uno de su clase" había logrado atrapar a una de las porristas.

Y así estuve analizándolos durante un rato, hasta que por fin me atendieron en la cafetería y volví con la charola a la mesa. Pero justo cuando me iba a sentar Mateo dijo: "Mi amor, ¿No te quieres sentar en mis piernas?"

Y claro, lo dijo de tal forma que TODOS ahí lo pudieran oír, y al instante miles de miradas se clavaron en mi. Y cuando le puse a Mateo mi clásica expresión de odio él solo sonrió de vuelta.

"Uff…" Resople con resignación, y con un saltito ágil me senté en las piernas de Mateo, que inmediatamente me abrazo por la cintura y me apretó contra él. Y claro, su erección contra mis nalgas fue evidente.

"Eso, mi noviecita obediente." Dijo dándome un beso en el cuello, a lo que el resto de sus amigos respondió con un griterío tremendo. Y yo me quería morir ahí mismo, y con muchísima vergüenza trate de no voltear a ver a nadie y desayunar en paz.

Dios, esto es humillante. Soy como su maldita mascota de lujo.

Y así pasaron 30 "Eternos" minutos…

Y en medio del mas total aburrimiento vi por enésima vez mi plato vacio, y al ver el de Mateo apreté las manos con irritación, ya que el maldito ñoño todavía tenía su plato intacto, y por si fuera poco estaba metido en un debate acerca de no sé qué reacción química con otros cerebritos. ¡A este ritmo estaría sentada en sus piernas una semana más…!

Bueno, al menos el nerdcito se la había pasado dándome un suave masaje en la espalda y... Uf... se siente riquísimo. Quizás no todo sea tan malo, pensé ingenuamente.

O quizás sí. De repente oí que algunos de los chicos retaban a Mateo y le decían: "Bueno, si es tu novia dale un beso..."

"¿Qué…?" Pregunte volteando a ver a los chicos, que con ansiedad nos miraban a los dos como si fuéramos especímenes de un zoológico. Entonces mire de reojo a Mateo, y vi que estaba hecho un manojo de nervios. A pesar de nuestro "trato", era evidente que tomar la iniciativa para besar a una chica era aun territorio desconocido para él.

Y el resto de sus amigos parecía darse cuenta también de esto, y como un tiburón que huele la sangre esperaban de forma no muy discreta su fallo.

Y…

No sé que me paso, quizás sentí lastima, o ternura… o no sé. Pero decidida me di la vuelta y con un gesto apasionado deslice mis dedos en su cabello y le di el beso de lengua más intenso y perverso de la historia. Mis labios encontraron los suyos y mi lengua entro sin piedad en su boca, explorando cada centímetro de ella, mientras Mateo solo podía responder torpemente moviendo los labios como desesperado, pero en una cadencia deliciosa.

Y al ver su reacción agresivamente me apreté contra su cuerpo aun mas, como gata en celo, y durante casi dos minutos no hubo poder humano que nos pudiera separar. Durante todo este tiempo deje escapar algunos tiernos y sexuales quejiditos, y cuando finalmente mi boca se separo de la suya vi que un delicado hilo de saliva colgaba entre nuestros labios. Use mi lengua para cortarlo, y con una sonrisita malévola le dije al oído: "Esto cuenta por dos fotos.. ¿Ok?"

"S..si…" Respondió con apuros Mateo, casi sin aire. "Gracias, Megan.."

"De nada, estúpido.." Dije sin poder evitar reírme un poco.

El silencio en el comedor era absoluto.

Los nerds nos miraban con la boca abierta, impresionados. Y de repente alguien grito algo que sonó a celebración y se desato la algarabía y el griterío fue ensordecedor. Al parecer tenían un nuevo héroe, Mateo, y todos comenzaron a corear su nombre por todo lo alto. "¡Mateo, Mateo, Mateo…!"

Sonreí con picardía al ver esto, y sin darme cuenta recargue mi cabeza en los hombros de Mateo.

De repente sonó el timbre que señalaba el fin del descanso y todos en la cafetería fueron saliendo en estampida de vuelta a sus clases. Pero Mateo no me dejo levantarme, y me le quede viendo con desconcierto sin saber a qué iba todo esto. Finalmente dijo: "Megan, tengo un plan.. ¿Ves esa bodeguita al fondo?"

"Si.. ¿Qué tiene?" Dije viendo unas puertas pequeñitas en el costado de la cafetería.

"Ahí quiero que me des la primera mamad.. perdón, nuestro primer trato." Dijo con pena.

"E..estúpido.. " Le recrimine, sonrojándome visiblemente. Y lo peor de todo es que la idea me.. prendió un poco. "Bueno.. supongo que cualquier lugar es bueno para eso… en fin, vamos.."

Mateo no pudo evitar poner una cara de alegría y al ver que la cafetería se quedaba vacía me agarro de la mano y corrimos en dirección de la bodeguita. Pero cuando Mateo abrió la puertecita y pude asomarme adentro vi que era un espacio ultra reducido. Apenas si cabrían dos personas, entre escobas y limpiadores.

"¿E..estas seguro, Mateo…? Esta súper sucio, y.. podrían salir ratas." Dije titubeante.

"Si, Megan, entra.. no tengas miedo."

"Es que.."

"ENTRA.."

"B..bueno.." Respondí resignada, y entonces como pude me metí. Mateo me siguió inmediatamente y cerró la puerta, dejándonos a los dos en la oscuridad. Bueno, al menos eso era mejor, porque así el no podría ver mi rostro cuando se la estuviera mamand.…

"No tengas miedo, Megan, traje una linterna.." Dijo inoportunamente Mateo, sacando un aparatito de su bolsa.

Oh Dios. ¿Qué no me saldría nada bien nunca?

Suspire desilusionada, viendo con impotencia como la oscuridad del lugar desparecía por completo.

"Ahora Megan.. creo que debes arrodillarte ¿No?" Dijo Mateo con viril orgullo.

"Idiota.." Respondí a la vez que con dificultades bajaba hasta que mis rodillas tocaron el frio suelo. "Ya está…"

Pero de repente Mateo se volvió a quedar paralizado, sin saber qué hacer. Y así pasaron varios incómodos minutos, hasta que le pregunte: "¿Y bien..?"

"Es que.. yo nunca.. "

"No me digas que.. ¿Nunca te han hecho.. sexo oral?"

"Y..yo.. bueno. No…nunca."

"Bueno.. si te da tanta pena, pues da por hecho el asunto y todo arreglado." Respondí con malicia.

"No, ¡Nunca!" Respondió Mateo con el orgullo herido, y de un golpe se bajo el zipper y saco una enorme verga de su pantalón.

"Oh.. wow.. no pensé que.. es que.. " Dije atontada, viendo ese magnífico miembro erecto frente a mí. "A poco.. ¿Así de grande?"

"S..si.." Dijo con pena Mateo.

He de confesar que el platillo frente a mí se veía delicioso. Mi boca se humedeció con ansiedad, anhelando comérselo, y las dudas en mi mente desaparecieron. "No te muevas.. ¿Ok?"

Y acto seguido abrí mi boca de par en par y con firmeza fui comiéndome su verga hasta que tuve casi 7 cms dentro. Entonces apreté los labios alrededor de ella y fui moviéndome de regreso a la punta, succionando con todas mis fuerzas mientras que con un gemidito sensual le daba un delicioso masaje.

Y casi de inmediato mi mano derecha se apretó contra la base del falo y entonces comencé a masturbarlo violentamente, de atrás para adelante con firmes movimientos, mientras mis labios se deslizaban a todo lo largo, sin parar ni un segundo.

"Ah…agh.. M..Megan… " Dijo Mateo con apuros, apuntándome la luz de la linternita con su mano temblorosa.

"¿MMFf….?" Gemí en tierna respuesta, y seguí mamando.

Sonreí con malicia, ya que mi plan era claro. Debía volver loco de placer a Mateo, para así sacarle lo más rápidamente posible las fotos. Y si mi boca tenía que pagar las consecuencias, ni modo..

La verdad, no me la estaba pasando nada mal. Y claro, ayudaba mucho que no veía otra salida.

Y así, entre dulces gemidos, mi mano siguió moviéndose rápidamente a todo lo largo de la verga de Mateo, mientras mi lengua se retorcía como serpiente alrededor de la punta, alternando entre succiones y lamidas. Y por el sutil sabor a semen en mi boca supe que Mateo no tardaría en venirse. Mi boca había hecho a muchísimos chicos terminar rápido, pero nunca tan..

Y entonces sucedió.

Abrí los ojos de par en par al sentir como espesos y calientes chorros de leche explotaban adentro de mi boca, y casi inmediatamente sentí ganas de volver el estomago. A pesar de mis innumerables aventuras orales, el sentir el semen en la boca aun me daba nauseas, y nunca había logrado tomármelo.

"M..Megan.. oh.. Megan…" Decía débilmente Mateo, recargándose contra la pared. Y justo entonces sus manos agarraron mi cabeza y me impidieron escapar.

"¡Mfmf….!"

Parecía que Mateo nunca había tenido un orgasmo en su vida, porque su leche seguía cayendo en mi boca de forma interminable, hasta que después de varios segundos el torrente se detuvo. Ahora venia lo más difícil, tenía que..

..Tragar.

"Vamos, Megan… -Dijo Mateo apuntándome de nuevo con la linternita.- quiero verte haciendo eso. Recuerda que si no tragas no hay trato."

Ugh…

Nunca había logrado tomarme el semen de nadie, ni siquiera con algunos chicos guapísimos de la escuela. Y ahora estaba aquí, en una bodeguita, con la boca literalmente llena..

Y juro por Dios que no sé que me sucedió...

Cerré los ojos y de golpe di un poderoso trago y mi boca quedo vacía. Sentí escalofríos en la piel al sentir como el espeso liquido resbalaba por mi garganta y llegaba a mi estomago, pero mantuve la compostura.

"Agh…." Dije con asco.

"Eso es, Megan.. a ver, abre la boca y muéstrame que te lo tomaste." Dijo Mateo mientras me daba unas palmaditas en la cabeza.

"Estúpido…" Le respondí entre dientes, y con actitud sarcástica obedecí, y Mateo puso una cara de inmenso orgullo al ver que no quedaban rastros de su semilla en mi boca.

"Si, seré muy estúpido, pero ahorita tienes mi semen en tu estomago, Meg. Con eso me basta.."

La frase me hizo enojar muchísimo, y en respuesta apreté los puños con impotencia. No sé que me detuvo para darle un golpe en los hue… ahí mismo, pero finalmente logre calmarme y le dije:"¿Ya terminamos aquí?"

"Si.. ya. Voy a tomar una clase de Biología, pero quiero que me esperes a la salida. ¿Ok?"

"P..pero, M.Mateo, esa clase termina a las 3, mi última clase es a la 1…" Me queje.

"Eso no me importa. Espérame en la entrada."

"Pero.."

"No está a discusión esto, Megan. ¿Ok?"

"Idiota… está bien, te esperare." Respondí enojada.

Mateo me dio otra palmadita en la cabeza y acto seguido salió de la bodeguita, dejándome sola.

"El muy estúpido.. ¿Qué se ha creído?" Refunfuñe, levantándome poco a poco. Pero entonces sentí algo curioso entre las piernas, y al revisar me di cuenta que mi pequeña tanguita blanca estaba empapada.

Oh Dios. No será porque lo había… ¿Disfrutado?


No, claro que no.

Que idea tan estúpida…

Me reí un poco ante mis absurdas ideas, y trate de no pensar más en eso. ¿Yo? ¿Excitada por un nerd? ¡Ja! Nunca…

Entonces con mucha prisa salí de la bodeguita y me puse en marcha a mis clases. Pero una vez ahí era como si no hubiera asistido, porque durante todo el tiempo hasta la salida estuve como atontada, sin poner nada de atención.

Así fueron pasando las horas, hasta que finalmente dio la una de la tarde y todo mundo salió corriendo a su casa..

Excepto yo, claro.

Frustrada, me quede esperando en la entrada a que mi "noviecito" saliera….


continuara.........

violame hermanito

Lo que empezó como una violación, se convirtió en lo más hermoso de mi vida. Hoy en día, las constantes cogidas con mi hermano se repiten varias veces por semana hasta el grado de no importarme lo que pueda pasar en un futuro.

Soy una muchacha de 19 años recién cumplidos pero vivo mi juventud a toda intensidad. Desde que era chica, a escondidas, por las noches en mi cuarto, me frotaba la vulva sintiendo una muy agradable sensación que siempre culminaba con las confundidas ganas de orinar que tiene toda chica cuando experimenta por primera vez esa sensación tan rica llamada "orgasmo".

Siempre desee que llegara el hombre de mis sueños y me robara mi virginidad. Nomás imaginaba como sería el órgano viril de mi futuro amante y me llenaba de un incesante cosquilleo en la entrepierna que siempre terminaba saciando con mis dedos. Creo que me imaginaba un pene grueso y grande pero créanme cuando les digo que el pene de mi hermano supero todas mis expectativas.

Así crecí, soñadora, ilusa y llena de curiosidad por saber en donde se encontraba el hombre tan anhelado. Pronto llegó la secundaria y con ello llegaron mis primeros novios. Con ellos aprendí los placeres del cachondeo y vinieron mis primeros agasajos sexuales. Aquí fue cuando vi los primeros penes de mi vida y aprendí a mamarlos hasta tener el completo dominio de su poseedor. Debo reconocer que aunque ninguno de ellos me lleno la pupila, los primeros que vi me parecieron bastante lindos y encantadores. Sobre todo me gusto la sensación de tenerlos en la boca. Era incomparable sentir como algo tan suave y chico podía convertirse en duro como un fierro y grande como un tronco en tan pocos segundos.

Pasaron los años, yo seguí fajando con mis novios; chupándoles el pito y dejándoles mamar mis senos que aunque eran dos escasas montañas bien sabía lucirlos. Esto, aunado a que era de las pocas chicas de la clase que tenía tetas para ese entonces me hacía de las chicas más atractivas del salón.

Pronto, los chicos de mi edad dejaron de interesarme y mis ojos se fijaron en chicos mucho mayores que yo. Fue así que mi virginidad se la entregué al maestro de química a cambio de que me permitiera seguir en su clase (me había corrido por ser una chica conflictiva), y de una buena nota claro.

La verga del profesor era mucho más grande que la de mis compañeros que para ese entonces eran pubertos inmaduros que se vaciaban en un abrir y cerrar de ojos. No así mi maestro que se mostraba como todo un buen hombre maduro, enseñándome lo que era mamar una verga por varios minutos que me parecían una eternidad y en los que siempre terminaba adolorida de la quijada y mi maestro como si nada. Después de esto, mi maestro me colocaba sobre la mesa del laboratorio, alzaba mi falda tableada del colegio, me bajaba las pantaletas hasta los tobillos y separándome las piernas lo suficiente, me dejaba ir su tremendo vergón que me arrancaba escandalosos gemidos que casi siempre se confundían con el ruidoso estéreo del maestro que muy habilidoso ponía antes de casa sesión sexual.

A partir de las cogidas con el maestro, me he dejado coger por todos mis novios sucesores, que no fueron pocos, pero ninguno de ellos tenía el pito como el de mí maestro a quien después de terminar la secundaria seguía visitando de vez en cuando para que me diera una buena cogida. En pocas palabras me volví una adicta a la verga y ya no podía vivir sin una. Pero lo peor sucedió cuando en plenas vacaciones a mis padres se les dio por castigarme sin salir de la casa. Llevaba más de una semana encerrada y aún no se veía para cuando mis padres me levantarían el castigo cuando sucedió lo impensable.

Una mañana, me dirigía al baño cuando de pronto escuche que alguien estaba adentro. La puerta del baño estaba entreabierta por lo que pensé que mi mamá estaba en el baño, ya que ella siempre acostumbraba a dejarla abierta, y no vi nada malo en ir a cepillarme el pelo mientras ella terminaba de asearse. Cual fue mi sorpresa al ver que no era mi madre sino mi hermano quien se encontraba de pie orinando. Pero eso no fue lo peor. Y digo lo peor pero para la moral pues en ese instante pude verle claramente la verga y creo que desde ese entonces creí en el amor u obsesión a primera vista.

Su verga era de un tamaño excepcional. Nunca antes había visto una así. Aun cuando se encontraba en plena flacidez, era terriblemente encantadora y atractiva para mis ojos que bien abiertos contemplaban, casi sin creer, aquél pedazo de carne irresistible que colgaba de su entrepierna de una manera apantallante para cualquier mujer. Lo único que pude pensar era que si así la tenía dormida como sería cuando estuviera bien parada.

Mi hermano siempre se caracterizó por ser un muchacho bastante alto y de complexión fuerte. Era 5 años mayor que yo pero ya toda la familia le temía por sus arranques violentos e impulsivos. Incluso papá siendo el tronco de la familia le tenía miedo y nunca se atrevía a contradecirle en nada. El único que le había contradecido era mi abuelo al que, aún cuando mi hermano era bastante joven en aquel entonces, terminó golpeando hasta mandarlo al hospital. Por supuesto que nadie dijo nada. No se si por miedo a mi hermano o por el escándalo social al que hubiera estado sujeta la familia.

El chiste es que desde niño podría decirse que mi hermano estaba acostumbrado a imponerse y obtener lo que quisiera con sólo hacerse el enojado. Incluso se decía que a una prima mía, casi de mi misma edad, la había violado en una navidad. Por supuesto que mis tíos, después de eso, le pidieron a mis padres que hablaran con mi hermano para averiguar si se trataba de un mal entendido pero mis padres por miedo a que mi hermano se descontrolara prefirieron romper lazos con mis tíos haciéndose los indignados ante tal "difamación".

Nuestros vecinos siempre trataban de eludirlo y no se daban la oportunidad de reñir con él; aún cuando mi hermano golpeaba con el balón de fútbol por horas sus zaguanes, ninguno de ellos se atrevía a reclamarle a sabiendas de su carácter irritable y explosivo. Su estatura y complexión, hacían que todos le tuvieran cierto respeto y más que respeto: miedo. Todos menos yo que desde aquella vez lo único que quería era engullirme su enorme verga en la boca aunque me hiciera lo que quisiera.

Por supuesto que nunca lo provoqué abiertamente haciendo uso de la sensualidad ya que aunque existía aquel historial con mi prima no sabía como podría reaccionar. En pocas palabras yo no le creía capaz de que me viera de la noche a la mañana con otros ojos que no fueran los de una hermana.

Por otro lado cabía la posibilidad de que si a mi prima la había violado tal vez sería la mejor opción para mí, fingir una violación a como en ese momento estaban las cosas. Después de todo si mi hermano me violaba terminaría como la inocente víctima y mi hermano me pediría o más bien me amenazaría con hacerme daño si le decía a mis padres y yo por supuesto obedientemente no diría nada y disfrutaría en secreto de las cogidas que mi hermano me pegaría.

Tras analizar detenidamente la personalidad de mi prima, la cual era una actitud de zorrita disfrazada de monja, y que parecía haberle atraído tanto a mi hermano, aprendí que andar con mojigaterías solo me llevaría a una cosa: a ser violada por mi hermano.

Al día siguiente, era sábado, me levanté muy temprano dispuesta a iniciar mi plan de seducción pero tanto mis padres como mi hermano se habían salido desde antes. Mis padres habían ido a trabajar medio día y mi hermano seguramente se había ido a un partido de fútbol por la mañana pero estaba segura que sería el primero en llegar a casa.

Me quedé haciendo labores domésticas en lo que mi hermano llegaba, trate de parecer una inocente palomita confiada de que no había nadie en casa. Tomé un sacudidor y comencé a quitar polvo de los muebles, recogí la mesa, lave los trastes, y todo esto vistiendo tan solo mi bata de dormir que era semi transparente, sin brassier y por supuesto que sin calzones, el pretexto: "nunca los usaba para dormir".

Así estaba yo, "inocentemente" bailando mientras seguía limpiando la casa y cantando el pop que tanto me gusta hasta que escuché las llaves de mi hermano abrir la puerta.

Yo por mi parte, volteé sobresaltada como si estuviera sorprendida por la presencia de mi hermano y él se me quedaba viendo como no creyendo lo que veía. Por supuesto que mi hermano nunca hizo el mínimo intento por evitar verme en tan reducido atuendo de dormir que vestía "inocentemente". Yo fingía que me moría de vergüenza, y después noté que mi hermano también tuvo un poco pero poco le duro pues volvió a verme con descaro.

Desde ese día trate de vestir faldas mostrándole las piernas cada que podía, usaba ajustados pantalones a la cadera que dejaban ver mis pantaletas tipo tanga o trataba de que esporádicamente me viese vistiendo provocativa lencería que habitualmente uso para dormir.

En fin, con el tiempo le descubrí mirándome las piernas, eso sí, para nada disimulaba pues lo hacía descaradamente como si desde tiempo atrás hubiera adquirido el derecho a ello. Yo sabía que no estaba bien lo que estaba haciendo y que estaba jugando con dinamita pura pero el pene de mi hermano me tenía tontamente enamorada y no me detendría hasta tenerlo; aún cuando me costara ser violada.

Cada vez que estábamos cerca, incluso con mis padres a un lado, se le notaba su abultado paquete en la entrepierna que me indicaba que mi plan iba de maravilla. Supongo que mis padres también deben haberlo notado, pues había ocasiones en las que mi hermano se manoseaba la verga en plena comida, pero nunca dijeron nada.

Todo sucedió cuando salí de la prepa, en mi fiesta de graduación todos se acercaron a abrazarme. Fueron abrazos de cariño por parte de mis familiares y de deseo por parte de los mis maestros que no dejaban de desnudarme con la mirada y a los cuales en otro momento tal vez hubiera hecho caso si no fuera porque estaba tan entretenida con la seducción a mi hermano. Cada abrazo tuvo lo suyo pero el que más esperaba no me defraudó. Mi hermano al abrazarme me dejo sentir su verga en mi vientre, quizá tenia la verga semi parada pues si hubiese sido una verga normal seguramente estaríamos hablando de una verga en completa erección.

El abrazo se prolongó un poco mas de lo normal y como no levantó sospechas en nadie, al menos eso pensaba yo, lo acepté complacida, sentir el troncote de mi hermano me hacía vibrar por dentro.

Unos días después me encontré con mi hermano en la cocina, estábamos a solas en casa pues mi papá había ido a dejar a mamá con la abuela que se sentía mal, yo vestía tan solo una minifalda y un tremendo escote para la ocasión, mirándome de pies a cabeza, mi hermano me dijo lo bien que me veía, cosa bastante inusual en él, pues era la primera vez que me halagaba así que ni corta ni perezosa le respondí con una sonrisa bastante coqueta dispuesta a dejarlo que me follara ahí mismo si tan solo me lo pedía.

Mi hermano traía en una mano una botella de vino y se me ocurrió pedirle que me dejara probarlo-jaja como si nunca antes lo hubiera probado-, le supliqué como una niña mimada hasta que accedió siguiéndome el juego, diciendo que era mejor que aprendiera a hacerlo con la supervisión de mi hermano mayor a que luego otros me enseñaran y se anduvieran sobrepasando conmigo.

Feliz escuche cuando me dijo: tráete dos vasos te espero en la sala.

Me tome tres copas con su compañía, eso si, cada una de ellas bastante bien servidas. Cuando mi hermano se paró al baño, aproveché para tomarme dos copas más de un solo jalón; ya sin refresco ni nada. En tan solo unos minutos ya todo me daba vueltas, mi hermano tardaba una eternidad en regresar y no fue si no hasta que me pare para ir a buscarlo que caí al piso entorpecida por el alcohol.

Creo que me había excedido en la bebida y mucho pues por más que quería no lograba ponerme de pie. Estuve en el piso un buen rato hasta el grado de quedarme dormida en el piso.

No se cuanto tiempo estuve dormida, pero recuerdo oír la voz de mi padre que me intentaba despertar diciéndome que debía quitarme la ropa para dormir.

Hija despierta! Que tienes hija! Hija!

Hubo un silencio, no se cuánto tiempo pasó, ni siquiera supe como llegue a mi habitación. Supongo mi padre tuvo que cargarme para llevarme pues de otra forma no hubiera llegado. Seguramente la botella de mi hermano estaba adulterada pensé en ese momento y aunque seguía preguntándome donde estaba mi hermano, no lograba oírlo ni mucho menos verlo. Solo recuerdo que mi papá empezó a quitarme los zapatos y cuando abrí los ojos mirando ya me había despojado de mis zapatos.

Creo que entre mi borrachera dije varias veces el nombre de mi hermano. Aún así no recuerdo a ciencia cierta todo lo que dije, solo recuerdo a mi padre que parecía estar bastante preocupado por mi actitud.

Hija debes ponerte cómoda. No puedes dormir así!

Apenas y recordaba que tenía puesta una minifalda y un escote bastante pronunciado que seguramente habrían dejado ver de más pero eso ya no importaba. Estaba en manos de mi cariñoso padre que era considerado todo un santo.

Sentía que mi padre era torpe hablando y luchando por quitarme la ropa a la vez, estaba nervioso supongo, y no era para menos. Yo ya no le escuchaba decir nada pero poco me importaba, lo único que quería era dormirme y que todo ese mareo pasara pronto.

Mi padre me había despojado ya de mi falda y yo llevaba puesto tan solo un hilo dental, no me importaba, recuerdo entre sueños que levanté los brazos como cuando era niña para que me sacara la blusa, me volteé para que pudiera desabrochar mi brassier y el tener mis senos ya libres me hizo sentir muy bien. Me quede tirada boca abajo sintiendo las manos de papá sobre mi espalda.

Ya no era coherente cuando sus manos se posaron sobre mis nalgas. Claramente sentí como me acariciaba las nalgas con sus manos al principio de manera suave y ya después lo hacía con dureza. Al parecer mi inocente papi también era un hombre que caía en la tentación y yo, después de todo lo que había pasado esa noche, tan solo era una mujer que quería ser poseída por una verga; sin importar que fuera la verga de mi padre.

Las manos de papá eran estupendas, nunca antes me habían acariciado así. Yo ni siquiera abría los ojos. Tenía miedo de que se espantara y se fuera dejándome caliente en la cama.

Solo quería gozar a un hombre, deseaba tener sexo, deseaba una verga dura que me hiciera estremecer y me golpeara con fuerza las entrañas que tanto me pedían la verga de un hombre.

Él me volteaba cuidadosamente hasta dejarme boca arriba con los ojos bien cerrados, sus manos disfrutaron de mis pechos, y yo me arqueaba para ofrecérselos mas apetecibles y buscando que los metiera en su boca. Cuando menos lo pensé comenzó a saborearlos tal como lo deseaba. Yo comencé a gemir sin vergüenza y a ofrecerle mi cuerpo descaradamente. Entonces sentí como se separó por unos segundos, y pude escuchar lo que pasaba, se estaba denudando a toda velocidad, no quería que se arrepienta así que nunca abrí los ojos. Quien diría que aquella noche terminaría siendo suya.

Lo sentí subir de nuevo a la cama, la punta de ese trozo de carne tibia estaba húmeda, cuando la poso sobre mis labios, saqué la lengua y no pude aguantar darle un pequeño lengüetazo. Sentí como puso dura de golpe, me la volvió a acercar y esta vez la capture con mi boca pegándole una mamada sin iguales. Me la comía enterita. Debía medir 15 cm’s aproximadamente. No tenía comparación con la de mi hermano pero el hecho de que era mi padre y que necesitaba una verga urgentemente me hacían que la mamara regalándole una de mis más dedicadas mamadas de verga.

Mi padre retiró su pene de mi boca dando un ligero gemido que me indicaba que estaba a punto de chorrearse. Me hubiera gustado que lo hiciera en mi boca para probar su sabor a hombre pero también quería que me la metiera así que lo deje hacer lo que quisiera.

El pene de mi padre se paseaba por cada rincón de mi cuerpo desnudo y yo ya no podía mas, inmediatamente me levantó las pompas con las dos manos y sembró su verga en lo más profundo de mí cuevita. Me comenzó a dar como si jamás hubiera estado con una mujer. Me arrebataba gritos de placer y no me importó gritar descaradamente.

Mi padre cada vez hacía con mayor fuerza sus arremetidas y yo simplemente gozaba de su tronco duro. Me restregaba su polla frenéticamente, y yo movía las caderas como si quisiera exprimirlo hasta la última gota.

En eso llegó el más grande de mis orgasmos; un orgasmo ruidoso que me hacía sentir la mujer más puta del mundo. Una puta que cogía con cualquier verga; incluso la de su padre.

Papá me vació toda la leche dentro y yo sentí que me moría. Creo que hasta la borrachera se me quitó con el tremendo orgasmo pero nunca abrí los ojos. Papá en silencio se fue retirando poco a poco. Ligeramente, como no queriendo, me beso en los labios y terminó de ponerme mi bata de dormir. Escuché como tomó su ropa y abandonó la habitación. Fue hasta ese entonces que abrí mis ojos. Mire a mi alrededor y no podía creer lo que veía. La cama estaba hecha un desorden, las sábanas estaban en el suelo, las almohadas por donde quiera y yo tenía la concha empapada del semen de mi padre que chorreaba hasta mis muslos y nalgas. Me puse de pie ya un poco menos mareada y fui por un trozo de papel para secar los residuos del semen de mi padre.

Fue hasta ese entonces que me preocupé por tomar la píldora pues estaba segura de que mis días eran los más fértiles del mes. Recordé que mamá guardaba algunas en el cajón del trinchador de la sala y sin más remedio ante el temor de quedar embarazada, terminando de limpiarme, fui por una.

A ciegas salí de mi habitación pues tanto el pasillo como todos los cuartos estaban sin luz y yo no quería prenderla por miedo de toparme con mi padre después de lo que había pasado. Caminé hasta las escaleras y baje silenciosamente. Todo parecía estar en completa tranquilidad. Fui hasta el trinchador y tras abrir el cajón encontré la caja de las pastillas pero estaba vacía.

Maldita sea- Pensé y quise salir corriendo a la farmacia a comprarlas pero sabía que era una locura.

Justo cuando estaba a punto de dar media vuelta y emprender mi regreso a la habitación, alguien me abrazó por la espalda rodeando mi talle con sus brazos. De inmediato pensé en papá y fue lo primero que se me ocurrió decir:

-Papi?

En eso sentí el hinchado camote sobre mis nalgas y fue entonces que noté mi error. Por el grosor y tamaño de la verga no se trataba de mi padre pues solo había alguien con una herramienta tan poderosa como aquella: Mi hermano!

Me sorprendí cuando mi hermano sin decir palabra alguna empezó a restregar su verga en mis nalgas mientras con una de sus manos me acariciaba los senos y me decía al oído.

-Siempre me di cuenta de lo buena que estabas hermanita pero jamás imagine que fueras tan putita... mira que coger con tu propio padre cuando mami no esta...

Me asusté de momento pues sabía del carácter explosivo de mi hermano. Traté de soltarme de sus brazos, pero su fortaleza me lo impedía

Estas bien sabrosa hermanita. Acaso es que el pendejo de mi padre es el único que tiene derecho a disfrutar de este culazo que tienes?

Me decía pegado al oído sin dejar de frotar descaradamente su dura verga contra mis nalgas.

Estaba aterrada, no sabia que hacer en eso estábamos cuando escuchamos a alguien bajar por las escaleras. Mi hermano rápidamente me soltó y yo me alejé con rapidez corriendo a esconderme tras un sillón. Mi hermano hizo lo mismo pero rumbo a la cocina.

En la oscuridad pude ver como la silueta de mi padre iba hasta el cajón del trinchador. Al parecer buscaba lo mismo que yo había buscado minutos antes. Fue entonces cuando me di cuenta de que se me había olvidado dejar la caja en su lugar y aún la tenía en la mano. Mi padre abrió el cajón y desesperadamente busco sin éxito. Se agarró el pelo y con un movimiento rápido fue por las llaves del carro y se salió seguramente a la farmacia aún cuando el reloj marcaba las 2:30 AM.

Cuando se fue, intenté ir a mi habitación lo más pronto posible pero justo antes de subir las escaleras, nuevamente me topé con mi hermano, lentamente se acercó a mí, y me abrazó repegándome toda su humanidad en mi cuerpo, mis tetas se apretujaban en su pecho y mi pelvis en su vergota que cínicamente restregaba en mi panocha. Con una mano me jalaba hacia él y con la otra me manoseaba las nalgas.

-Al parecer en tremendo lío se han metido los dos el día de hoy...- me dijo arrebatándome de la mano la caja vacía de las píldoras.- Con suerte el pendejo de mi papá encuentra en la farmacia más pero con un poco más de suerte yo me adelantó y te hago un hijo. Después de todo de que me sirve una hembra si no es para criar chamacos... en verdad que estas buena hermanita... buena para hacerte uno y diez hijos...

Ayudado por la corta bata, logró sin mucho esfuerzo meter la mano por debajo de ella para palpar mis nalgas a plenitud, me las acariciaba con suavidad pero con decisión sin dejar de frotarme la verga en mi concha.

Yo sentía riquísima su mano en mis nalgas y se empezaba a mojar mi concha pero tenía que mostrar un poco de resistencia pues de otra manera no sería la niña buena que había planeado.

-No lo hagas por favor...- le decía fingiendo querer llorar.

-Como de que no... si yo soy más hombre que aquél pendejo- me decía refiriéndose a mi padre.

-No lo hice con intención. Estaba borracha... entiéndeme...

-Borracha tú si... pero aquél cabrón no... o dime, que derechos tiene aquel cabrón maricón para disfrutarte que no tenga yo.

Logré zafarme de él, pero de inmediato me volvió a abrazar pero ahora por la espalda. Tenia su enorme verga restregándose en mis nalgas y ambas manos en mis tetas. De pronto con un hábil movimiento me bajó las pataletitas y con sus dedos frotaba la separación de mis labios vaginales haciendo que mi clítoris se hinchara más de lo que ya estaba.

Me tenía loca de excitación, seguía fingiendo que quería soltarme y débilmente le pedía que me dejara. Parecía que mis suplicas lo calentaban cada vez más. Hábilmente se sacó la vergota de la bragueta metiéndola entre la parte superior de mis muslos y haciendo movimientos de masturbación, su enormidad sexual se asomaba por debajo de mi pelambre pélvico mostrándome su colosal tamaño y mojándose de mi néctar vaginal.

No me cojas por favor, soy tu hermana! Esta mal!- Le decía con fingida angustia.

Cuando me di cuenta ya me había desabrochado la blusa sacándome las chiches del pequeño sostén y me las frotaba con pasión desmedida. Me hizo recargar las manos contra la pared quedando empinada, y sin compasión dirigió la cabeza de su enorme plátano a mi hendidura sexual, sentí la gloria cuando el glande de su caramelote traspaso los labios de mi raja y apresuradamente se alojó por completo en mis entrañas, el vaivén de su vergota en mi concha hacia que su vientre chocara contra mis nalgas en cada embate. Mi propio hermano me estaba cogiendo, me estaba "violando", aunque con mi pleno y callado consentimiento.

-Aahhhh nooo detente que me duele! Por favor por lo que más quieras.... Aaahhhhh no lo hagas...

-Como chingados no! Hmm Ahora si te voy a dar verga como te mereces Hmmm estas que te caes de buena maldita zorra! Aaahhhh

Inconscientemente movía mi cadera al compás de los ataques de su rico camote en mi sexo, abría las piernas lo más que podía, y sacaba la cadera para facilitarle tan deliciosa tarea. No sé si mi hermano se daba cuenta de mi complacencia o simplemente me estaba "violando". Pero sin poder contenerme tuve un callado orgasmo lleno de lujuria.

No tardó mucho, cuando sentí mi segundo orgasmo, también sentí como me baño las entrañas con toda su leche. Cuándo terminó de eyacular el río de leche que soltó en mi concha, él me volteó frente a él y con cinismo me dijo:

-Estas más apretada de lo que pensé. Demasiado diría yo para lo puta que eres chiquita... Vámonos a dormir que aquél cabrón no tarda en regresar y si lo veo le parto la madre.

Me tomó en sus fuertes brazos como si no pesara nada y me llevó hasta su cuarto. Me tumbó en la cama y me dijo:

-De hoy en adelante aquí vas a dormir. Toda mujer duerme con su hombre y desde hoy te dejo bien en claro que tú eres mi mujer.- Acto seguido me quitó la bata de un solo jalón y me dijo- se me olvidaba decirte... también duermes desnuda pues no quiero andar batallando para cogerte.

En ese momento lo único que se me ocurrió fue tratar de taparme las chiches, avanzó unos pasos y se puse delante de mí, estaba totalmente desnudo y su enorme verga estaba lista de nuevo para la batalla.

Se zarandeaba su poderosa verga presumiéndola ante mi mirada atónita. No podía creerlo, al fin tenía ese vergón para mí solita y lo mejor de todo parecía que era su víctima. En la entrepierna le colgaban unos huevotes que parecían querer estallar. Ahora comprendía de donde le salía tanta leche. Por más que quería no podía apartar la vista de tan sabroso pedazo de carne que mi hermano ponía a mi disposición.

Con pasos lentos se fue acercando a mí poniendo su verga a la altura de mi boca. Sin decir nada colocó su vergota en medio de mis chiches y comenzó a frotarla, inconscientemente yo apretaba con ambas manos mis tetas aprisionando entre ellas el colosal palo de mi hermano.

-Ya no me hagas sufrir y dale una buena chupada de esas que segurito le das a todo hombre que se te pone en el camino.

Fingiendo timidez puse en tres ocasiones mis labios en el glande de aquella hermosura que seguía atrapada entre mis senos. Yo estaba que ardía de ganas de mamársela, así que poco pasó hasta que abrí los labios y metí la cabeza de su ricura en mi boca chupándosela.

-Hmmm ya sabía yo que bien lo hacías putita...

Él hacia el vaivén como si me estuviera cogiendo por la boca y yo no supe en que momento ya tenia sujetos con una mano sus ricos huevotes.

Poco a poco fui metiendo más de su macana en mi boca y le mamaba con entusiasmo.

En un arranqué de lascivia le dije:

-Métemela ya cabrón que no aguanto!

Ya no había nada que ocultar me estaba entregando por completo a mi hermano.

No tardó en levantarme las piernas hasta sus hombros y echándose sobre mí, su rico camote, como guiado por un imán, se incrustó en mi hendidura sexual hasta solo quedarle los lindos huevotes fuera, los mismos que se estrellaban en mis nalgas a cada embate de su vergota.

-Aaahhhh siiiii assíiiiiiiiiiiiiiii me encanta tu vergota! Hmm- le repetía a cada momento sintiendo que me iba al cielo en cada metida que me daba, casi enseguida me vine en explosivo orgasmo.

Mi hermano sacó su hermosa verga de mi babeante papaya y me hizo poner de "perrita". Besaba y lamía mis nalgas con frenesí, me las abrió con sus manos y hacia lo mismo en mi culito queriendo meter en él su lengua.

Poniendo manos a la obra o mejor dicho verga en el culo, acomodó su ricura entre mis nalgonas tocando mi ano lubricado con mis propios jugos íntimos y empujó levemente, dos o tres intentos más vigorosos y por fin mi culo cedía ante el empuje del pitote de mi hermano, mi ano empezó a tragar aquella delicia de palo, el dolor era intenso, si bien no era la primera vez que me enculaban, nunca con una vergota tan colosal.

El dolor no era nada comparado con el enorme placer que sentía cuando cada centímetro de la verga de mi hermano entraba en mi intestino, en un par de minutos sus sabrosos huevos chocaban contra mi vulva, me tenía totalmente enculada.

-Que bárbara! Que rico tienes el culo hermanita. Aaahhhh Mueve mas las nalgas. Anda! Hmm

Su camote salía y entraba en mi culo con celeridad.

No me di cuenta cuanto tiempo pasó, pero me sacó dos orgasmos más que disfruté como loca. Cuando me estaba dando de nuevo por la concha, me hizo saber que estaba a punto de venirse.

-Aquí te va más leche pa’ nuestro hijo cabrona Aaahhhhh!!

No supe más de mi cuerpo por esa noche. A la mañana siguiente desperté con el pito de mi hermano adentro de nuevo. Al parecer había despertado una bestia sexual imposible de domar. Me lleno de leche el agujero y después de ducharnos en su baño y chuparle la verga una vez más, bajamos a desayunar. Mi padre nos miró desconcertado bajar por las escaleras tomados de la mano.

Cuando mi hermano se sentó a desayunar me hizo la seña de que le sirviera el desayuno. Yo sumisa hice todo lo que él me dijo hasta que terminó de desayunar y me dio un beso en los labios ante la mirada incrédula de mi padre. Antes de retirarse, mi hermano volteó a verlo y le dijo:

-Ah! Se me olvida decirte que le digas a mi madre que desde la próxima semana nos vamos de aquí pues la familia va crecer y ya pronto necesitaremos más habitaciones... voy a usar mis puntos de la chamba para sacar una casa y ahí pobre de ti que hagas una pendejada.

Mi padre aún sin saber que sucedía no dijo nada. Cuando mi hermano se fue yo no pude estar más cerca de mi papá. Me retiré a mi habitación para ir organizando nuestra mudanza. El resto de la semana dormí con mi hermano mayor en su habitación y tal y como el lo dijo, después de eso nos mudamos a nuestra nueva casa, en otra ciudad, donde ya hemos hecho nuestra nueva vida y somos papás de 2 hijas. A mi me da mucho miedo que salgan con alguna afectación pero mi hermano poco cree en eso y hasta el día de hoy me sigue "violando" a diario a tal grado de que ya estoy esperando una tercera hija.

Los vecinos nuevos también le temen a mi hermano, mi madre y mi padre suelen decir por lo que me he enterado que me fui a estudiar fuera de la ciudad la universidad y mi hermano me acompañó para trabajar fuera y solventar mis gastos universitarios.

Y por cierto, aún no se de quien es hija la primera niña...